viernes, 5 de octubre de 2012

Capítulo 18


CAPITULO 18

Cuando entramos en el hospital, recorrimos muchos pasillos entrelazados, en los cuales me di cuenta que, de haber ido sola me habría perdido seguro. Después subimos en ascensor a la décima planta y tras atravesar un pasillo larguísimo, llegamos a una sala de espera. Carolina y yo nos quedamos allí sentadas mientras que el resto de la familia se adentraba en otra habitación la cual supuse que sería en la que Gemma estaría reposando antes y después de su operación.

-Pobre Harry, menos mal que le hemos acompañado- dijo Carolina entre suspiros.

-Sí, menos mal ¿te imaginas que nuestras madres se enteraran de dónde estamos?-dije riendo, para mejorar el ambiente.

-Estarían como locas- respondió ella siguiéndome el juego- Creo que llamaré a Zayn, me dijo que le llamara ayer y con tanto jaleo se me olvidó.-

-De acuerdo, estaré aquí- no me dio tiempo a terminar porque ya se había levantado, y alguien salía de la habitación de Gemma.

Harry salía de la habitación con paso pesado y triste. Se sentó a mi lado y le cogí de la mano. Sabía que las palabras no solucionarían su ánimo y además estaba segura de que él no tenía muchas ganas de hablar. Así que simplemente le abracé y le permití llorar en mi hombro. 

Tras unos minutos de llanto, los padres de Harry salieron de la habitación y era el turno de él para pasar  con su hermana unos minutos antes de la operación. La cual dependía de la vida o la muerte de la muchacha.  

En cuanto Harry desapareció del pasillo, mi móvil comenzó a sonar. Era Niall. Una enorme sonrisa iluminó mi rostro; no me había dado cuenta de lo mucho que le echaba de menos. Me levanté y me puse a recorrer los pasillos del hospital mientras hablaba con él.

-Hola cielo ¿Qué tal estás?- dije con dulzura.

-Muy bien, aquí todo está como siempre, ¿y por allí princesa mía?- la voz le vibraba. Estaba intentando no llorar.

-Pues también, estamos en el hospital, Harry acaba de pasar a ver a su hermana. Enseguida pasaremos Caro y yo. Aunque no la conozcamos en persona, queremos desearle lo mejor.- Tomé un suspiro muy profundo; no quería que se diera cuenta de que me había percatado de sus sollozos.

- Me alegro mucho; espero que todo salga bien…-dejó de hablar unos segundos, dejando sus palabras en el aire- Te echo muchísimo de menos Emily, echo de menos tu sonrisa, tus besos, tus caricias, tu cabello tan suave y rizado. Te amo.

- Yo también te amo, cariño mío, te echo muchísimo no, más de menos- A los dos nos estallaron las lágrimas en la cara. No le podía ver pero su dolor me daba punzadas en el pecho.

-Será mejor que nos despidamos o nos pondremos peor ¿de acuerdo mi niña? Llámame mañana, así los dos estaremos más calmados. – dijo él un poco más relajado.

-Vale, adiós mi rubio bonito, adiós…- tenía razón era mejor calmarnos. Colgué el teléfono.

Y me puse a pensar en lo que me había dicho “espero que todo salga bien”.
“Bien, bien, bien…” “Niall, sin ti, yo ni nada a mi alrededor estará bien nunca” pensé justo antes de dejarme caer en un enorme sofá y comenzar a llorar desconsoladamente.





lunes, 1 de octubre de 2012

Capítulo 17 (segunda parte)


2º PARTE

CAPITULO 17

El chofer aparcó el coche en la puerta de una casa enorme, alta y no muy colorida. Pero con toda la pinta de ser acogedora. Me bajé del coche con la cabeza bien alta, para dar buena impresión a la pareja que esperaba en el umbral de la puerta. Harry fue corriendo a saludarles y aquello se convirtió en lágrimas y comentarios de nostalgia y pena. Así que decidimos acercarnos para proporcionar alguna sonrisa.

-Hola- dijimos las dos al unísono con una sonrisa en los labios, y ahogándonos la pena de la razón por la cual nos encontrábamos allí.

-Mamá, papá; estás son Emily y Carolina unas fans que ganaron un concurso para venirse con nosotros en nuestra gira- dijo Harry, dándose la vuelta hacia nosotras mientras se secaba las lágrimas de las mejillas.

La idea de pensar que estábamos mintiendo a todo el mundo diciendo que habíamos ganado un concurso; me aterrorizaba. Intenté evitar que se notara mi escalofrío.

-Encantados de conoceros, y gracias por acompañar a nuestro hijo; esto es muy duro para él- dijo su madre hablando por ambos y nos dejó sitio para pasar a su casa.

El chofer y el padre de Harry se dirigieron a recoger nuestras cosas; pero esa vez fui corriendo a colaborar.

Su madre nos dirigió a mi amiga y a través de los pasillos de aquella casa. Hasta llegar a una habitación que tenía dos camas. Nos dijo que nos dejaría un ratito para colocar nuestras cosas y la hora de la cena. En cuanto cerró la puerta tras de sí, me dejé caer sobre la que había decidido que sería mi cama y suspiré profundamente.

-Bueno ya estamos aquí- dijo Carolina imitando mis movimientos.

Habíamos terminado de guardar nuestras cosas y dejar todas las bolsas y maletas vacías. Carolina se fue hacia la cocina porque decía que quería apoyar a Anne antes de estar en público. Yo decidí ponerme una ropa más cómoda pero formal ya que estaba en casa ajena.

Cuando salí por la puerta de la habitación, mientras me hacía un moño a mano alzada; escuché a Harry tararear una de sus canciones y me dirigí hacia la habitación de donde procedía la voz. Pasé al lado de una puerta entreabierta y descubrí dentro un enorme piano de cola. Decidí no adentrarme por educación. En ese momento note que alguien me cogía de la cintura para hacerme cosquillas y me elevó en el aire, mientras que yo no podía respirar debido a las carcajadas. Cuando mis pies volvieron a tocar el suelo me giré y descubrí a centímetros de mis ojos, la preciosa mirada de Harry.

-Anda, vamos a cenar- dije cogiéndole del brazo y tirando de él para que me siguiera.

Durante la cena la mayoría del tiempo únicamente había silencio, noté que Anne intentaba dar temas de conversación, pero siempre acababan entre ella y Carolina. Cuando acabamos, nos dijeron que al día siguiente madrugaríamos para ir al hospital y pasar el día con Gemma.

Cuando llegamos a la puerta de nuestra habitación, me despedí de Harry con una mirada y le deje a solas con Caro, al fin y al cabo también era su amiga y no tenía derecho a robarles todo el tiempo.


Me despertaron unos golpecitos en la puerta. Por la ventana ya entraban rayos de sol así que supuse que hacía poco que había amanecido. La madre de Harry, desde el otro lado de la puerta, nos avisó de que dentro de poco había que bajar a desayunar. Carolina entró en el baño medio adormilada y yo me levanté hice mi cama y me preparé la ropa. En cuanto estuvo libre el baño, me di una ducha rápida pero relajante y a la vez refrescante. Después me vestí con unos vaqueros cortos y una blusa suelta a cuadros. Carolina me estaba esperando, sentada en la cama leyendo una revista, así que nos pusimos los zapatos y bajamos a desayunar.

En poco tiempo, estábamos esperando Harry y yo en el coche, a los demás que terminaban de arreglarse.

-Estás muy guapa, bueno siempre lo estás…- me dijo él mientras asomaba en su rostro una sonrisa que no veía desde anoche, y antes de eso, hacía días. Estaba claro que le hacía feliz que le hubiera acompañado. No pude evitar ruborizarme.

-Gracias, tu también estás muy .. apuesto –le respondí entre risitas- ¿has podido dormir? Tienes unas ojeras enormes- proseguí mientras le acariciaba suavemente la parte inferior de sus párpados.

-No mucho pero no te preocupes, podré dormir en el hospital; total tendré que pasar allí muchos días- dijo entre suspiros, y con tono de tristeza. Eso me irritaba, no podía mirarlo todo tan negativamente aunque fuera difícil. Pero decidí relajarme, antes de empeorarlo.

-Hoy va a ser un día duro, porque van a operar a tu hermana, así que no me separaré de ti; podrás dormir, pero solo un poco- dije y le sonreí, gesto que él me devolvió.

Cuando estuvimos todos sentados en el coche y estábamos a punto de empezar el viaje, di un respingo cuando Harry me agarró con mucha fuerza la muñeca. Tanto que tuve que ahogar un grito de dolor. Le miré rápidamente y noté en su mirada que todo esto le estaba resultando muy duro, que estaba a punto de hacer una locura. Así que me apoye en su pecho y dejé que me rodeara con su brazo con fuerza, mientras que yo le hacía caricias para que se relajara. Hasta que cayó dormido, pero no me aparté de él.