CAPITULO 18
Cuando entramos en el
hospital, recorrimos muchos pasillos entrelazados, en los cuales me di cuenta
que, de haber ido sola me habría perdido seguro. Después subimos en ascensor a
la décima planta y tras atravesar un pasillo larguísimo, llegamos a una sala de
espera. Carolina y yo nos quedamos allí sentadas mientras que el resto de la
familia se adentraba en otra habitación la cual supuse que sería en la que
Gemma estaría reposando antes y después de su operación.
-Pobre Harry, menos mal que le
hemos acompañado- dijo Carolina entre suspiros.
-Sí, menos mal ¿te imaginas
que nuestras madres se enteraran de dónde estamos?-dije riendo, para mejorar el
ambiente.
-Estarían como locas-
respondió ella siguiéndome el juego- Creo que llamaré a Zayn, me dijo que le
llamara ayer y con tanto jaleo se me olvidó.-
-De acuerdo, estaré aquí- no
me dio tiempo a terminar porque ya se había levantado, y alguien salía de la
habitación de Gemma.
Harry salía de la habitación
con paso pesado y triste. Se sentó a mi lado y le cogí de la mano. Sabía que
las palabras no solucionarían su ánimo y además estaba segura de que él no
tenía muchas ganas de hablar. Así que simplemente le abracé y le permití llorar
en mi hombro.
Tras unos minutos de llanto, los padres de Harry salieron de la
habitación y era el turno de él para pasar con su hermana unos minutos
antes de la operación. La cual dependía de la vida o la muerte de la muchacha.
En cuanto Harry desapareció
del pasillo, mi móvil comenzó a sonar. Era Niall. Una enorme sonrisa iluminó mi
rostro; no me había dado cuenta de lo mucho que le echaba de menos. Me levanté y
me puse a recorrer los pasillos del hospital mientras hablaba con él.
-Hola cielo ¿Qué tal estás?-
dije con dulzura.
-Muy bien, aquí todo está como
siempre, ¿y por allí princesa mía?- la voz le vibraba. Estaba intentando no
llorar.
-Pues también, estamos en el
hospital, Harry acaba de pasar a ver a su hermana. Enseguida pasaremos Caro y
yo. Aunque no la conozcamos en persona, queremos desearle lo mejor.- Tomé un
suspiro muy profundo; no quería que se diera cuenta de que me había percatado
de sus sollozos.
- Me alegro mucho; espero que
todo salga bien…-dejó de hablar unos segundos, dejando sus palabras en el aire-
Te echo muchísimo de menos Emily, echo de menos tu sonrisa, tus besos, tus
caricias, tu cabello tan suave y rizado. Te amo.
- Yo también te amo, cariño
mío, te echo muchísimo no, más de menos- A los dos nos estallaron las lágrimas
en la cara. No le podía ver pero su dolor me daba punzadas en el pecho.
-Será mejor que nos despidamos
o nos pondremos peor ¿de acuerdo mi niña? Llámame mañana, así los dos estaremos
más calmados. – dijo él un poco más relajado.
-Vale, adiós mi rubio bonito,
adiós…- tenía razón era mejor calmarnos. Colgué el teléfono.
Y me puse a pensar en lo que
me había dicho “espero que todo salga bien”.
“Bien, bien, bien…” “Niall,
sin ti, yo ni nada a mi alrededor estará bien nunca” pensé justo antes de
dejarme caer en un enorme sofá y comenzar a llorar desconsoladamente.