viernes, 7 de septiembre de 2012

Capítulo 13


CAPITULO 13

Llevábamos un rato sentados en el coche escuchando las bromas de Liam y Louis, cuando llegamos a una verja; la cual el chofer abrió enseñando una tarjeta que un radar examinó.

-¿Qué hacemos aquí?- le pregunté en voz baja a Niall.

-Nos quedaremos dos días más en nuestras casas antes de partir otra vez para la gira- respondió el dulcemente. Cuando pronunció esas palabras noté su respiración en mi cuello; y me hizo sentir suya otra vez.

Pero me asombró que vivieran allí, no me imaginaba el estilo de casas de las películas.

-¿En serio vivís aquí?- dije sorprendida y confusa.-No puede ser, es decir sois ricos pero, ¿tanto?- proseguí tono chistoso.

Todos se empezaron a reír, excepto que Carolina, que al parecer  tenía la misma duda que yo. Sus risas resonaban por toda la limusina, y pude ver como Harry, se paraba de reír y me observaba con una mirada muy suave y a la vez deseosa. Preferí mirar a otro lado porque me estaba poniendo tan nerviosa que me temblaban las piernas.

El chofer aparcó en la acera de la izquierda entre cinco casas que parecían estar formando un pentágono a propósito. Cuando me baje del coche me quedé  contemplándolas un buen rato. Eran realmente bonitas; y el lugar y la posición en los que se encontraban también.

Pude observar que, aunque las cinco casas estuvieran juntas y todas ellas fueran enormes y lujosas; cada una de ellas tenía un pequeño detalle que delataba quién era su dueño.

Una de ellas era completamente cristalina; literalmente. Tenía todas las paredes de cristal y tenía una forma más  o menos rectangular, el techo era de metal y oscuro, prácticamente negro. Con esto pude deducir que al propietario no le gustaba mucho dormir, por la cantidad de luz que entraba y le gustaba mucho ir en manga corta porque el tono oscuro producía mucho calor. En resumen esa casa era de Louis.

A cada uno de sus lados había otras dos enormes casas  que estaban giradas en forma diagonal de manera que formaban el pentágono. La de la derecha era medianamente normal, enorme y lujosa pero sin ninguna forma especial, era de alguien relajado y misterioso porque solo se podía descubrir por dentro. Por fuera era todo un misterio. Era de Zayn.

La de la izquierda, por otro lado, era asombrosa y muy trabajada, tenía forma ovalada, y estaba acristalada toda la planta baja. La primara planta donde posiblemente se encontrarán los dormitorios, estaba cubierta por el redondo y blanco tejado. Me costó un poco averiguar de quién era, pero más tarde descubrí, que su forma era parecida a la de un caparazón de una tortuga. Aunque aquello fuera una tontería, era la única que se parecía más a la personalidad de Liam.

Me giré para ver las dos casas restantes que se encontraban detrás de mí; cuando me di cuenta de que posiblemente llevaría más de 15 minutos absorta en mis pensamientos solo quedábamos en la calle Niall, el chofer  quién se estaba subiendo en la limusina para irse, y yo.

-¿Estás bien?- me dijo Niall suavemente al oído haciendo que volviera a tener esa sensación que tanto me gustaba.-Llevas un buen rato aquí parada sin responder a nada.
Me giré para ver sus preciosos ojos azules; y nos dimos la mano, entrelazando nuestros dedos.

-Carolina se ha ido con Zayn; no te preocupes por ella está mejor que nunca- me dijo acariciándome la mejilla.

-Losé y me alegro muchísimo por ella- respondí sonriendo.
Y, cuando la verja se cerró detrás de la limusina, nos envolvimos en un dulce beso. El primero de muchos que íbamos a disfrutar.


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