CAPITULO 12
Al día siguiente nos reunimos
con Carolina y sus padres, en la puerta del pasillo hacia el avión
correspondiente. Tras volver a despedirnos y de nuevo repasar que lo llevábamos
las dos todo; nos dirigimos al avión. Nos sentamos en nuestros asientos y
después nos miramos, en silencio; cuando rompimos a reír y gritar hasta llorar
de alegría.
-Lo hemos conseguido- dijimos
al unísono sin parar de llorar.
-Gracias por llevarme contigo
a Inglaterra- dijo ella.
-No, gracias a ti por venir;
te quiero Caro.
-Te quiero Noelia- y nos
envolvimos en un abrazo que terminó en más lágrimas de las que ya empapaban
nuestros hombros.
El resto del viaje se nos hizo
muy corto, porque como ya habíamos viajado antes, teníamos pensado el rato que
tardaríamos tanto que, no nos creíamos que solo faltaran 10 minutos para llegar
cuando acabó la película que habían puesto en la pequeña televisión de la zona
del avión, donde nos encontrábamos.
-¿Has llamado a Niall cuando
salíamos?- preguntó mi amiga mientras cogíamos nuestras mochilas de mano.
-Sí, justo antes de que tú
llegaras- le respondí yo- me dijo que estarían esperándonos y que dentro de una semana empezamos la gira por América.
Cuando bajamos de la ondulada
cabina; allí estaban ellos, tan radiantes como siempre, con sus preciosas
sonrisas, con sus deslumbrantes ojos, con sus tirantes, americana, camisa,
tatuajes y saltos al vernos aparecer. Fui corriendo hacia Niall, y le abracé
cuando le iba a dar un beso en los labios; me di cuenta de que tendría que
dejar de abrazarle ya que no me podía permitir ese beso en público. En ese
momento me di cuenta de que no iba a ser tan fácil como yo pensaba.
Me aparté de él despacio, y le
sonreí. Después continué abrazando a los demás. Cuando llegué al turno de Liam,
el me susurró “te terminarás acostumbrando ya veras, hermanita pequeña”. Eso me
dio fuerzas, y se lo agradecí, si que era mi hermano mayor.
Después abracé a Harry, y de
nuevo al igual que le última vez que le abracé, sentí esa sensación de calor;
que a la vez producía un escalofrío en mi cuerpo. Se acercó a mi más y me dijo
al oído “te he echado de menos”. Le sonreí muy forzadamente, porque sabía que
si Niall le había visto se iba a poner muy celoso.
Nos ayudaron a coger las
maletas, y nos fuimos en dirección a la salida del aeropuerto. Cuando llegamos
a la lujosa y enorme limusina en forma de todoterreno de los chicos, me senté
al lado de Niall y dado que las ventanas eran oscuras y las puertas estaban
cerradas, le fui a dar un cariñoso beso en la mejilla a mi novio, cuando él se
apartó y señaló al chofer.
En ese momento caí, si no podíamos ni mostrar
nuestro afecto en el coche porque había personas que nos podían ver, ¿en qué
momento no iba a ver gente alrededor de él?
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