lunes, 2 de septiembre de 2013

Capítulo 25


  
CAPÍTULO 25
Era el cumpleaños de mi hermanito mayor así que, tras salir de la ducha y secar mis lágrimas, decidí que tenía que estar guapa para él.
Cuando salí del cuarto de baño, con una sola toalla tapando mi cuerpo desde el pecho hasta encima de mis rodillas, encontré a Niall esperando para pasar a ducharse. No debí haber tardado mucho porque pareció sorprendido al verme. Le sonreí y mis mejillas se ruborizaron.
-Estás, hermosa- me dijo el dulcemente mientras me cogía de la cintura, para acercarme a él.
-Gracias cielo- le dije sonriendo, veía sus ojos centellear, y lo siguiente que recuerdo es que estaba besándole apasionadamente.
Mis brazos, fueron hacia su cuello para rodearlo, por instinto. Noté como la toalla, resbalaba por mi espalda hasta caer al suelo. Aquel momento era hermoso, nunca me había sentido tan bien, estábamos abrazados mientras que nuestros labios jugueteaban con nuestras lenguas. Ya no tenía nada que cubriera mi cuerpo, más que los brazos de Niall.
Nos separamos despacio al tiempo que abríamos los ojos. Se tapó los ojos soltándome de golpe, mientras gritaba de broma “Te prometo que no veo nada de nada. Puedes coger la toalla y taparte y nada habrá pasado, digo de que has estad desnuda!”
-Jajaja eres tonto- decía yo sin parar de reír. Ya estaba tapada. –Yo no quiero olvidar.
Entonces él se quitó las manos de la cara y me miró fijamente, sus ojos aún centelleaban. Esta vez, su semblante era serio.
-Yo no quiero y jamás he querido ni querré olvidar- aquellas palabras salieron de sus labios, como una brisa de melancolía. Y una punzada de dolor  y felicidad surgió de mi pecho.


Niall salió del baño, justo en el momento en el que me terminé de arreglar. Me había puesto una camiseta ajustada de tirantes, azul oscuro. Conjuntada con una falda blanca con estampado de rosas amarillas y azul oscuro, la falda subía por encima de mi ombligo, sobre la camiseta de tirantes. Me puse unas sandalias blancas, unas pulseras y me hice una trenza de raíz que recogí como una diadema, mi flequillo y parte de mi cabello, el cual me había dejado rizado.
Mi chico se puso unos pantalones y un polo de los que le quedaban tan perfectamente bien. Y se colocó su tupé con mi ayuda.
Después, bajamos abajo para ir a casa de Louis, ya que faltarían unos cinco minutos para que llagase con Liam. Cuando llegamos estaba todo preparado y Zayn nos dijo que solo faltaba esperar, que Louis les daría un toque antes de entrar. Apagaron las luces y todo quedó en silencio.
-Ven- me dijo Niall en un susurro, y me cogió de la mano.
Cerré los ojos lentamente mientras me dejaba llevar. De repente, tropecé con un escalón y abrí los ojos en el justo momento en el que Niall me cogía antes de llegar al suelo.
En ese momento nuestras miradas se cruzaron y pude ver un destello en sus pupilas. Miré hacia arriba, desviando mi mirada de la suya y descubrí el hermoso cielo repleto de estrellas.
Me volvió a posar, dejando mis pies en el suelo.
-Nunca me había parado a mirar lo bonito que es el cielo. Nunca lo había podido ver con tan buena perspectiva- le dije. Él me sonrió dulcemente, mientras que me cogía de la cintura.
Pensé que era momento perfecto para decírselo. Antes de mentirle más. No me podía seguir aprovechando de su inocente amor.
-Niall…
-¿Si? - me volvió a hablar con ese tono tan dulce. Me besó dulcemente en la mejilla. El último beso que me daría jamás.
-Verás… yo…
-¡Vamos! ¡Corred, ya están aquí!- gritó de repente Harry desde la puerta de la cocina.
Los dos salimos corriendo hacia la habitación, y estuvimos en silencio, escuchándonos las respiraciones unos a otros, hasta que llego el momento.



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