CAPÍTULO
25
Era el
cumpleaños de mi hermanito mayor así que, tras salir de la ducha y secar mis
lágrimas, decidí que tenía que estar guapa para él.
Cuando
salí del cuarto de baño, con una sola toalla tapando mi cuerpo desde el pecho
hasta encima de mis rodillas, encontré a Niall esperando para pasar a ducharse.
No debí haber tardado mucho porque pareció sorprendido al verme. Le sonreí y
mis mejillas se ruborizaron.
-Estás,
hermosa- me dijo el dulcemente mientras me cogía de la cintura, para acercarme
a él.
-Gracias
cielo- le dije sonriendo, veía sus ojos centellear, y lo siguiente que recuerdo
es que estaba besándole apasionadamente.
Mis
brazos, fueron hacia su cuello para rodearlo, por instinto. Noté como la
toalla, resbalaba por mi espalda hasta caer al suelo. Aquel momento era hermoso,
nunca me había sentido tan bien, estábamos abrazados mientras que nuestros
labios jugueteaban con nuestras lenguas. Ya no tenía nada que cubriera mi
cuerpo, más que los brazos de Niall.
Nos
separamos despacio al tiempo que abríamos los ojos. Se tapó los ojos soltándome
de golpe, mientras gritaba de broma “Te prometo que no veo nada de nada. Puedes
coger la toalla y taparte y nada habrá pasado, digo de que has estad desnuda!”
-Jajaja
eres tonto- decía yo sin parar de reír. Ya estaba tapada. –Yo no quiero olvidar.
Entonces
él se quitó las manos de la cara y me miró fijamente, sus ojos aún
centelleaban. Esta vez, su semblante era serio.
-Yo no
quiero y jamás he querido ni querré olvidar- aquellas palabras salieron de sus
labios, como una brisa de melancolía. Y una punzada de dolor y felicidad surgió de mi pecho.
Niall
salió del baño, justo en el momento en el que me terminé de arreglar. Me había
puesto una camiseta ajustada de tirantes, azul oscuro. Conjuntada con una falda
blanca con estampado de rosas amarillas y azul oscuro, la falda subía por
encima de mi ombligo, sobre la camiseta de tirantes. Me puse unas sandalias
blancas, unas pulseras y me hice una trenza de raíz que recogí como una
diadema, mi flequillo y parte de mi cabello, el cual me había dejado rizado.
Mi
chico se puso unos pantalones y un polo de los que le quedaban tan
perfectamente bien. Y se colocó su tupé con mi ayuda.
Después,
bajamos abajo para ir a casa de Louis, ya que faltarían unos cinco minutos para
que llagase con Liam. Cuando llegamos estaba todo preparado y Zayn nos dijo que
solo faltaba esperar, que Louis les daría un toque antes de entrar. Apagaron
las luces y todo quedó en silencio.
-Ven-
me dijo Niall en un susurro, y me cogió de la mano.
Cerré
los ojos lentamente mientras me dejaba llevar. De repente, tropecé con un
escalón y abrí los ojos en el justo momento en el que Niall me cogía antes de
llegar al suelo.
En ese
momento nuestras miradas se cruzaron y pude ver un destello en sus pupilas.
Miré hacia arriba, desviando mi mirada de la suya y descubrí el hermoso cielo
repleto de estrellas.
Me
volvió a posar, dejando mis pies en el suelo.
-Nunca
me había parado a mirar lo bonito que es el cielo. Nunca lo había podido ver
con tan buena perspectiva- le dije. Él me sonrió dulcemente, mientras que me
cogía de la cintura.
Pensé
que era momento perfecto para decírselo. Antes de mentirle más. No me podía
seguir aprovechando de su inocente amor.
-Niall…
-¿Si? - me volvió a hablar con ese tono tan dulce. Me besó dulcemente en
la mejilla. El último beso que me daría jamás.
-Verás…
yo…
-¡Vamos!
¡Corred, ya están aquí!- gritó de repente Harry desde la puerta de la cocina.
Los
dos salimos corriendo hacia la habitación, y estuvimos en silencio,
escuchándonos las respiraciones unos a otros, hasta que llego el momento.
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