lunes, 2 de septiembre de 2013

Capítulo 26

CAPÍTULO 26

-¡Sorpresa! –Gritamos todos a la vez, viendo como Liam se sobresaltaba por el susto y segundos más tarde, lloraba de felicidad.

-Oh, no llores hermanito- le dije mientras le cogía de la mano. Y él se dejó caer sobre mí, abrazándome de esa manera tan tierna.

-Muchas gracias de verdad, no me lo merezco…

-¡Pues claro que sí!- le corté, ahora mirándole a la cara.- Eres de las mejores personas que conozco y te mereces esto y mucho más ¿vale?- él simplemente, me sonrió.

Le deje con Danielle y me fui con Caro, que estaba colocando a la perfección los aperitivos.

-Hola, hermanita – la dije con una sonrisa de oreja a oreja. Ella me miró un poco confundida, al verme. 

Realmente, estaba muy concentrada en que todo fuera perfecto, y ala vez estar feliz. Esa era mi chica.

-Hola ¿qué tal Liamcito?- respondió ya sonriendo y con ternura.

-Muy bien, estará abriendo los regalos.- me giré para verle allí sentado con su nuevo look que tan bien le quedaba y sonriendo como un niño pequeño- Realmente se merece esto- dije antes de irme con ellos.

Me senté al lado de Harry, ya que Niall estaba con Zayn y yo no quería molestar. Mientras que veíamos como Liam reía y disfrutaba de sus regalos con los demás, Harry me susurró al oído:

-¿Has pensado ya en algo?

-¿Y qué se supone que tengo que pensar?- le respondí yo confusa, sin apartar la mirada de Liam.

-Pues no sé, eres tú la que dijiste…

-La que dijo que aquello se tenía que acabar- le interrumpí.- Eso fue exactamente lo que dije.

-Valla, ya hablas de ello como algo del pasado, ¿eh? – dijo entonces más triste y bajando la mirada.

-¿Y cómo quieres que hable de ello?- había alzado un poco la voz por los nervios y Zayn, Danielle y Eleanor se giraron sorprendidos. Después volvieron a poner su atención en Liam. Suspiré profundamente.-Harry…- me hozo una seña para que me callara.

-Chicos, voy a mi bodega, tengo un vino muy bueno y podemos estrenarlo, si queréis- dijo él entonces, todos asintieron. Yo estaba perdida ¿por qué había cambiado de tema?- Emily, ¿te vienes conmigo?-asentí.



Unos minutos más tarde, estábamos bajando las escaleras hacia la bodega de la casa de Harry. Había muy poca luz, tan solo una pequeña lámpara que iluminaba un cuarto de la habitación. Cuando él estaba eligiendo el vino, yo me senté en una mesa de billar, los pies no me llegaban al suelo. Salió de entre unas altas estanterías llenas de botellas de vino y se dirigió a mí dejando la botella en una mesa de madera.

-¿Por qué hablas de ello como una cosa del pasado?- dijo posando sus manos a ambos lados de mis muslos, me tenía rodeada.

-Porque ambos dijimos ayer mismo que aquello se tenía acabar. Yo amo a Niall- dije sin dudar.

-¿Y a mí no?- frunció el ceño-¿me vas a decir que a mí no me amas?- se acercó aún más.

-No sé lo que pasó ayer Harry, pero yo estoy enamorada de Niall. Y quiero que sigas siendo mi mejor amigo, o al menos de mis mejores amigos. Quedamos en eso ayer-intentaba mantener la calma.

-Pero es el pasado, si para ti lo es, para mí entonces también- nuestros labios prácticamente se rozaban.

-Harry dios mío, no lo empeores- dije suspirando.

Me cogía por la cintura muy despacio, mientras me acercaba a su pecho.

-Harry no lo hagas…

-Shhh

Me tenía muy agarrada y me besó. Después se separó unos milímetros para dejarme recapacitar. No lo hice.
Me volvió a besar más apasionadamente. El escalofrío no, no podía volver a mi, pensé. Le conseguí apartar para respirar.

-Harry, lo siento…

-Yo también, pero ¿te haces una simple idea de qué mierda es esto? No puedo estar a tu lado sin desearte.
Mi mano estaba posada sobre su pecho, y su corazón iba a explotar. Estaba diciendo la verdad. Y yo no podía respirar. Harry lo notó y me besó, pero esta vez para darme aire a los pulmones.

En cuanto las fuerzas volvieron a mis venas, le pregunté:

-¿Me deseas?

-Más que a nada en el mundo, me dejas sin respiración con tu sonrisa, me derrites cuando te muerdes el labio inferior, y cuando te mueves al bailar por estar feliz, deseo que solo seas mía- su mirada era completamente sincera.

-Harry…- le di un pequeño empujón para que se apartase- lo siento, no puedo. -Se apartó sin mirarme a los ojos. Yo aún no había soltado su camisa y la estaba agarrando con mucha fuerza.

Las manos me temblaban y las lágrimas ya rodaban por mis mejillas. Cuando bajé de la mesa, me miró fijamente, ambos estábamos llorando. Le conseguí soltar la camisa. Y me fui hacia las escaleras.

-Vamos, no estarán esperando- le dije. Aún no habíamos parado de llorar.






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