CAPÍTULO
27
Llegamos
al salón justo cuando estaban preparando la mesa para cenar. Dejé que Harry se fuera por su lado y ya que yo aún sollozaba, decidí
irme hacia un rincón a secarme las lágrimas y relajarme. Pero
cuando estaba a punto de meterme en la despensa, alguien agarró el
picaporte, impidiendo que cerrara. Niall asomó la cabeza por la
puerta, con rostro preocupado. Y me ofreció sus brazos, algo que no
rechace. Me hundí en su pecho, intentando no llorar.
-¿Estás
bien, cielo?- me dijo él, justo antes de hundir también su rostro
en mi cabello.
-Sí
si no es nada, es que Harry y yo nos hemos puesto a hablar sobre como
se merece Liam esto, y bueno me he emocionado…- me avergonzaba ser
tan mentirosa.
-¿Y
por qué te ibas a encerrar aquí?
-Porque
no quería que nadie me viera llorar, no quería que os preocuparais-
me aparté de su pecho y nos sonreímos el uno al otro.
-Bueno,
ya ha pasado ¿no?- asentí- anda vamos princesa.
La
cena fue fantástica. Reímos hasta llorar, y la verdad es que las
chicas habían hecho un buenísimo trabajo con la comida. Después no
despedimos antes de que fuera muy tarde porque teníamos que madrugar
mucho al día siguiente. Al fin y al cabo nos íbamos a ir de gira y
ninguno habíamos comenzado a hacer las maletas.
Cuando
llegamos a nuestra habitación Niall y yo, estábamos tan cansados
que nos quitamos la ropa, nos pusimos el pijama y nos metimos en la
cama somnolientos. Mi peinado duraría hasta el día siguiente y no
llevaba nada de maquillaje así que no necesitaba nada más.
Abrí
los ojos con lo que supuse que eran los primeros rayos de sol. Pero
al aclararme la vista descubrí que era Niall, y que tenía su
lamparilla de noche encendida porque estaba preparando su maleta.
-¿Qué
hora es?- dije cerrando otra vez lo ojos.
-Son
las cinco y media, el avión sale a las ocho osea que digamos que no
vamos muy sobrados de tiempo jaja- sus ojos ya brillaban desde por la
mañana.
-Jaja
vale… Ya voy.. ¿no se me ha deshecho la trenza, no?
-Está
tan perfecta como tú- me guiñó el ojo.
Me
lave la cara, me vestí y preparé todas mis cosas, tarde poco ya que
solo tenía que recoger todo lo que me había llevado y volverlo a
ter en la maleta.
Después
bajamos a desayunar y dejamos las cosas en la entrada de nuestra
casa. Allí no había nadie así que supusimos que cada uno estaría
en su cocina. Aún era muy de noche fuera y hacía bastante fresco
aunque fuera pleno agosto. Con todo esto, preparé dos tazones de
leche calientes mientras que mi chico ponía sobre la mesa dos
cartones de cereales de chocolate.
Nos
sentamos en los altos taburetes y comenzamos a comer, bueno Niall más
bien engullía pero le tenía envidia porque por mucho que comiese,
no engordaba nada. Al cabo de unos minutos se me durmieron las
piernas y los pies por tenerlos en el aire sin llegar al suelo. Niall
terminó el primero y metió los utensilios en el lavavajillas, y
tras acabar yo, también metió los míos y lo puso en marcha.
Repasé
la lista, para asegurarnos de que no nos dejábamos nada y cuando
acabamos, salimos fuera.
Al
atravesar el marco de la puerta y notar como el aire frío me
atravesaba el cuerpo, me encogí e intente calentarme frotando mis
manos. Pero no daba resultado.
-Anda
ven aquí mi niña preciosa- me ofreció sus brazos y de nuevo, no
los rechacé.
Mientras
que Niall me abrazaba y entraba en calor, pude ver como las luces de
los porches de Louis y de Harry, se encendían. De nuevo, un
escalofrío recorrió mi cuerpo, y Niall lo notó porque me apretujó
más contra él. Vi cómo Eleanor y Louis salían al porche con sus
cosas, y unos segundos más tarde Harry hizo lo mismo. Les saludé
con la mano y Niall se giró y se dirigió hacia la casa de Harry.
Eleanor
se vino conmigo, para que no estuviera sola, supuse.
-Hola-
dijimos al unísono. La dediqué una enorme sonrisa.
-¿Estás
nerviosa?- asentí, estaba verdaderamente nerviosa- Tranquila, a mí
la primera vez me pasó lo mismo, pero Louis me ayudó a superarlo.
Niall hará lo mismo contigo- me dijo sonriente y me guiñó el ojo.
Me alegraba mucho haberla conocido.
-Creo
que será mejor que vallamos a buscar a buscar a Liam y a Zayn y como
no a sus novias jaja- y cada una fue a una casa para avisar a los
demás de que el coche llegaría pronto.
Cuando
llegué a la puerta de la casa de Zayn, vi que la luz de la cocina
estaba encendida, así que supuse que estarían terminando de
desayunar. Pero al girarme para avisar a Niall, vi que aún no había
acabado de hablar con Harry, ambos estaban muy serios y me miraban de
vez en cuando ¿qué estaría pasando? Me temí lo peor, pero decidí
tranquilizarme.
En
ese momento Carolina abrió la puerta, y me lancé a sus brazos.
Ella, con lo cariñosa que era, no me rechazó. Menos mal que había
venido conmigo, no habría podido superar aquello yo sola, y me
estaba planteando contarle toda la verdad. Al fin y al cabo, era la
única que me podía ayudar.
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