domingo, 17 de noviembre de 2013

Capítulo 27

CAPÍTULO 27

Llegamos al salón justo cuando estaban preparando la mesa para cenar. Dejé que Harry se fuera por su lado y ya que yo aún sollozaba, decidí irme hacia un rincón a secarme las lágrimas y relajarme. Pero cuando estaba a punto de meterme en la despensa, alguien agarró el picaporte, impidiendo que cerrara. Niall asomó la cabeza por la puerta, con rostro preocupado. Y me ofreció sus brazos, algo que no rechace. Me hundí en su pecho, intentando no llorar.

-¿Estás bien, cielo?- me dijo él, justo antes de hundir también su rostro en mi cabello.

-Sí si no es nada, es que Harry y yo nos hemos puesto a hablar sobre como se merece Liam esto, y bueno me he emocionado…- me avergonzaba ser tan mentirosa.

-¿Y por qué te ibas a encerrar aquí?

-Porque no quería que nadie me viera llorar, no quería que os preocuparais- me aparté de su pecho y nos sonreímos el uno al otro.

-Bueno, ya ha pasado ¿no?- asentí- anda vamos princesa.

La cena fue fantástica. Reímos hasta llorar, y la verdad es que las chicas habían hecho un buenísimo trabajo con la comida. Después no despedimos antes de que fuera muy tarde porque teníamos que madrugar mucho al día siguiente. Al fin y al cabo nos íbamos a ir de gira y ninguno habíamos comenzado a hacer las maletas.
Cuando llegamos a nuestra habitación Niall y yo, estábamos tan cansados que nos quitamos la ropa, nos pusimos el pijama y nos metimos en la cama somnolientos. Mi peinado duraría hasta el día siguiente y no llevaba nada de maquillaje así que no necesitaba nada más.





Abrí los ojos con lo que supuse que eran los primeros rayos de sol. Pero al aclararme la vista descubrí que era Niall, y que tenía su lamparilla de noche encendida porque estaba preparando su maleta.

-¿Qué hora es?- dije cerrando otra vez lo ojos.

-Son las cinco y media, el avión sale a las ocho osea que digamos que no vamos muy sobrados de tiempo jaja- sus ojos ya brillaban desde por la mañana.

-Jaja vale… Ya voy.. ¿no se me ha deshecho la trenza, no?

-Está tan perfecta como tú- me guiñó el ojo.

Me lave la cara, me vestí y preparé todas mis cosas, tarde poco ya que solo tenía que recoger todo lo que me había llevado y volverlo a ter en la maleta.

Después bajamos a desayunar y dejamos las cosas en la entrada de nuestra casa. Allí no había nadie así que supusimos que cada uno estaría en su cocina. Aún era muy de noche fuera y hacía bastante fresco aunque fuera pleno agosto. Con todo esto, preparé dos tazones de leche calientes mientras que mi chico ponía sobre la mesa dos cartones de cereales de chocolate.

Nos sentamos en los altos taburetes y comenzamos a comer, bueno Niall más bien engullía pero le tenía envidia porque por mucho que comiese, no engordaba nada. Al cabo de unos minutos se me durmieron las piernas y los pies por tenerlos en el aire sin llegar al suelo. Niall terminó el primero y metió los utensilios en el lavavajillas, y tras acabar yo, también metió los míos y lo puso en marcha.

Repasé la lista, para asegurarnos de que no nos dejábamos nada y cuando acabamos, salimos fuera.
Al atravesar el marco de la puerta y notar como el aire frío me atravesaba el cuerpo, me encogí e intente calentarme frotando mis manos. Pero no daba resultado.

-Anda ven aquí mi niña preciosa- me ofreció sus brazos y de nuevo, no los rechacé.

Mientras que Niall me abrazaba y entraba en calor, pude ver como las luces de los porches de Louis y de Harry, se encendían. De nuevo, un escalofrío recorrió mi cuerpo, y Niall lo notó porque me apretujó más contra él. Vi cómo Eleanor y Louis salían al porche con sus cosas, y unos segundos más tarde Harry hizo lo mismo. Les saludé con la mano y Niall se giró y se dirigió hacia la casa de Harry.

Eleanor se vino conmigo, para que no estuviera sola, supuse.

-Hola- dijimos al unísono. La dediqué una enorme sonrisa.

-¿Estás nerviosa?- asentí, estaba verdaderamente nerviosa- Tranquila, a mí la primera vez me pasó lo mismo, pero Louis me ayudó a superarlo. Niall hará lo mismo contigo- me dijo sonriente y me guiñó el ojo. Me alegraba mucho haberla conocido.

-Creo que será mejor que vallamos a buscar a buscar a Liam y a Zayn y como no a sus novias jaja- y cada una fue a una casa para avisar a los demás de que el coche llegaría pronto.

Cuando llegué a la puerta de la casa de Zayn, vi que la luz de la cocina estaba encendida, así que supuse que estarían terminando de desayunar. Pero al girarme para avisar a Niall, vi que aún no había acabado de hablar con Harry, ambos estaban muy serios y me miraban de vez en cuando ¿qué estaría pasando? Me temí lo peor, pero decidí tranquilizarme.

En ese momento Carolina abrió la puerta, y me lancé a sus brazos. Ella, con lo cariñosa que era, no me rechazó. Menos mal que había venido conmigo, no habría podido superar aquello yo sola, y me estaba planteando contarle toda la verdad. Al fin y al cabo, era la única que me podía ayudar.














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