CAPÍTULO
28
Unos
minutos más tarde, los coches aparecieron por la verja y tras subir
todas las cosas a los maleteros, planeamos cómo iríamos ya que
había tres coches. No nos costó mucho porque estábamos agotados y
no queríamos pensar en eso. Al final quedamos en que Louis, Eleanor
y Harry irían en uno. En el segundo Zayn, Carolina, Liam y Danielle.
Y por último, Niall insistió en que nos dejaran a nosotros dos solo
en el coche que faltaba.
El
chofer cerró la puerta y Niall y yo nos quedamos casi a oscuras
mientras que sentíamos cómo el vehículo se movía. Me tumbé en el
asiento apoyando mi cabeza sobre el hombro de mi chico, y él me besó
el cabello.
-¿Nerviosa?
-Eso
es poco, estoy paralizada- mis manos estaban completamente blancas, y
las tenía completamente heladas; de hecho, me dolían por estar tan
frías- Me siento muy débil Niall, es mi primera vez, no se…
-Eh
eh tranquila…- me acarició el rostro y yo me incorporé para poder
mirarle a los ojos de cerca- te quiero, y te prometo que si estás
conmigo no te va a pasar nada, eres mi vida ahora.
Me
besó dulcemente y separó sus labios de los míos ligeramente,
mientras me mordía el labio inferior. Pero yo le volví a besar de
nuevo, más se apasionadamente, de nuevo aquel calor reconfortante
recorrió mis venas. Seguimos besándonos, no podíamos parar.
Escuché cómo Niall se desabrochaba el cinturón, y seguidamente el
mío. Me incliné sobre él, hasta acabar encima suya.
Noté
cómo me quitaba la chaqueta lentamente y después comenzaba a
acariciar mi cintura, y poco a poco todo mi cuerpo. Yo seguidamente
hice lo mismo con su camiseta, me acordé de aquella noche con Harry,
aquello era diferente porque con Niall, simplemente quería seguir y
seguir.
El
coche dio un volantazo y los dos caímos del asiento y rodamos por el
suelo, abrí los ojos para justo encontrarme a centímetros de la
puerta que golpearía mi cabeza y dejé escapar un agudo grito de
miedo; entonces Niall con un movimiento muy rápido me cubrió la
cabeza con sus brazos. Pero rodábamos con demasiada fuerza y al
chocar contra la puerta, Niall gimió de dolor con un grito que me
llegó hasta las entrañas. Le seguí besando para que se le olvidara
el dolor y funcionó, pero justo cuando estaba a punto de quitarle
los pantalones, escuché su respiración demasiado entrecortada, yo
obviamente estaba sudando y respirando entrecortadamente, pero lo de
Niall era demasiado.
Así
que, me quedé sentada encima suya, con sus pantalones desabrochados,
y los tirantes de mi camiseta caídos.
-¿Estás
bien?- le pregunté preocupada.
-Sí,
si no te preocupes…
-No,
no estás bien. Enséñame el brazo izquierdo- no lo hizo, pero yo
aún podía ver el dolor en su mirada- Niall, haz lo que te pido por
favor- y lo hizo. Tenía todo el codo morado y una gota de sangre
había resbalado hasta llegar a la muñeca.
-Niall…-
su dolor era el mío, y la culpa era toda mía, por no haberme sabido
defender. Las lágrimas caían por mis mejillas.
-Shhh
– se incorporó y me tapó la boca con su mano. Después apartó la
mano y acercó su rostro al mío, nuestras respiraciones eran una en
ese momento- ¿lo sientes?- me susurró.
-Sí
y lo siento muchísimo, soy una idiota…
-No,
eso no, no tienes que disculparte, a las princesas se las protege
pase lo que pase, ¿no?- aquello me hizo sonreír ligeramente, me
encantaba que me tratara como “su princesa”- ¿sientes tu
respiración con la mía? ¿y tu corazón al mismo ritmo que el mío?-
lo sentía, lo sentía muy dentro de mí, entrelazamos nuestros
dedos- somos uno y si tú te vas, esto se partirá en dos, solo será
un alma perdida en este enorme mundo- nos besamos suavemente,
separando nuestros labios, con un pequeño mordisco.
Después
reposé mi cabeza sobre su pecho, y rodeé su espalda con mis brazos.
Acto que él imitó, rodeando mi cintura.
Éramos
uno.
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