domingo, 17 de noviembre de 2013

Capítulo 28


CAPÍTULO 28

Unos minutos más tarde, los coches aparecieron por la verja y tras subir todas las cosas a los maleteros, planeamos cómo iríamos ya que había tres coches. No nos costó mucho porque estábamos agotados y no queríamos pensar en eso. Al final quedamos en que Louis, Eleanor y Harry irían en uno. En el segundo Zayn, Carolina, Liam y Danielle. Y por último, Niall insistió en que nos dejaran a nosotros dos solo en el coche que faltaba.

El chofer cerró la puerta y Niall y yo nos quedamos casi a oscuras mientras que sentíamos cómo el vehículo se movía. Me tumbé en el asiento apoyando mi cabeza sobre el hombro de mi chico, y él me besó el cabello. 
-¿Nerviosa?

-Eso es poco, estoy paralizada- mis manos estaban completamente blancas, y las tenía completamente heladas; de hecho, me dolían por estar tan frías- Me siento muy débil Niall, es mi primera vez, no se…

-Eh eh tranquila…- me acarició el rostro y yo me incorporé para poder mirarle a los ojos de cerca- te quiero, y te prometo que si estás conmigo no te va a pasar nada, eres mi vida ahora.

Me besó dulcemente y separó sus labios de los míos ligeramente, mientras me mordía el labio inferior. Pero yo le volví a besar de nuevo, más se apasionadamente, de nuevo aquel calor reconfortante recorrió mis venas. Seguimos besándonos, no podíamos parar. Escuché cómo Niall se desabrochaba el cinturón, y seguidamente el mío. Me incliné sobre él, hasta acabar encima suya.

Noté cómo me quitaba la chaqueta lentamente y después comenzaba a acariciar mi cintura, y poco a poco todo mi cuerpo. Yo seguidamente hice lo mismo con su camiseta, me acordé de aquella noche con Harry, aquello era diferente porque con Niall, simplemente quería seguir y seguir.

El coche dio un volantazo y los dos caímos del asiento y rodamos por el suelo, abrí los ojos para justo encontrarme a centímetros de la puerta que golpearía mi cabeza y dejé escapar un agudo grito de miedo; entonces Niall con un movimiento muy rápido me cubrió la cabeza con sus brazos. Pero rodábamos con demasiada fuerza y al chocar contra la puerta, Niall gimió de dolor con un grito que me llegó hasta las entrañas. Le seguí besando para que se le olvidara el dolor y funcionó, pero justo cuando estaba a punto de quitarle los pantalones, escuché su respiración demasiado entrecortada, yo obviamente estaba sudando y respirando entrecortadamente, pero lo de Niall era demasiado.

Así que, me quedé sentada encima suya, con sus pantalones desabrochados, y los tirantes de mi camiseta caídos.

-¿Estás bien?- le pregunté preocupada.

-Sí, si no te preocupes…

-No, no estás bien. Enséñame el brazo izquierdo- no lo hizo, pero yo aún podía ver el dolor en su mirada- Niall, haz lo que te pido por favor- y lo hizo. Tenía todo el codo morado y una gota de sangre había resbalado hasta llegar a la muñeca.

-Niall…- su dolor era el mío, y la culpa era toda mía, por no haberme sabido defender. Las lágrimas caían por mis mejillas.

-Shhh – se incorporó y me tapó la boca con su mano. Después apartó la mano y acercó su rostro al mío, nuestras respiraciones eran una en ese momento- ¿lo sientes?- me susurró.

-Sí y lo siento muchísimo, soy una idiota…

-No, eso no, no tienes que disculparte, a las princesas se las protege pase lo que pase, ¿no?- aquello me hizo sonreír ligeramente, me encantaba que me tratara como “su princesa”- ¿sientes tu respiración con la mía? ¿y tu corazón al mismo ritmo que el mío?- lo sentía, lo sentía muy dentro de mí, entrelazamos nuestros dedos- somos uno y si tú te vas, esto se partirá en dos, solo será un alma perdida en este enorme mundo- nos besamos suavemente, separando nuestros labios, con un pequeño mordisco.

Después reposé mi cabeza sobre su pecho, y rodeé su espalda con mis brazos. Acto que él imitó, rodeando mi cintura.


Éramos uno.

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