CAPÍTULO
29
Nos
terminamos de vestir y nos sentamos en el sofá, con nuestros
cinturones puestos. El resto del viaje nos lo pasamos cantando sus
canciones y Niall, me reveló una de las canciones para el disco Take
Me Home que sacarían en unos meses. Little Things. Era preciosa.
Cuando
llegamos a las afueras del aeropuerto, los primeros rayos de solo se
divisaban en el horizonte. Nos abrió la puerta el chofer, con una
enorme sonrisa de oreja a oreja. Nos explicó que estábamos en la
puerta trasera y que por esa razón no había fans gritando allí. Al
oí aquello sonreí pensando en que ellas aún eran mis hermanas, mi
familia. Y que hacía unos meses, yo habría estado deseando que
llegaran a twitter fotos de los chicos en el aeropuerto de Londres.
Un
cuarteto de botones llegaron a recoger nuestras cosas y se las
llevaron en unos carros con ruedas hacia el interior del edificio. Y
tras estar todos reunidos, nos adentramos nosotros también. En el
momento en el que cruzamos las puertas hacia el interior, se
empezaron a oír gritos de las fans. Seguimos avanzando, yo estaba un
poco asustada, nunca había sido la que escuchaba los gritos, yo
simplemente los había dado. Pero según avanzábamos se oían cada
vez más cerca, me paré en seco. Yo tenía muy buen oído y sabía
lo que estaba pasando. Los demás siguieron avanzando, hasta que
Harry me cogió por detrás. Yo estaba temblando.
-Hey,
¿estás bien? estás muy pálida…- dijo preocupado mientras cogía
mi congelada mano, yo tenía la mirada perdida.
-Harry-
dije sin mirarle- hay que volver, vienen hacia aquí.
-¿Qué?
No es posible, no te preocupes hay guardas que las tienen allí
paradas hasta que lleguemos, y bueno son fans ¿no?
-¡No!
Harry, he oído gritos de fans, yo misma he gritado de emoción- me
giré para mirarle a los ojos- ha habido un grito de terror…
-No
te preocupes, estás nerviosa y cansada, vamos yo estaré contigo
¿vale?- dijo dulcemente y tiró de mi para avanzar, pero yo sabía
que no me equivocaba.
En
ese momento apareció Niall corriendo, con una mirada de terror.
-¡Emily!
¡Dios mío! – me abrazó con mucha fuerza, me hacía sentir
protegida, pero seguía sin saber que le pasaba- creí que te había
perdido.
-Tranquilo
mi amor, estoy aquí, siempre estaré…
-Niall,
nos hemos parado porque Emily dice que ha escuchado un grito de
terror, la he intentado convencer pero no cede- le explicó Harry.
Se
separó de mí y me miró con esa mirada dulce. Aquello me
reconfortó. Así que cedí y seguimos avanzando los tres juntos sin
separarnos en ningún momento.
Al
girar la esquina, vimos a los demás esperándonos. Y al juntarnos
con ellos, nos dijeron que a Danielle y Eleanor las conocían las
fans, y no importaba que las vieran, pero que sería mejor si Caro y
yo nos íbamos por otro camino para no levantar sospechas. Lo
comprendimos perfectamente y tras despedirnos de ellos y quedar a una
hora en el avión, las dos nos fuimos por otro pasillo paralelo
completamente vacío.
No
nos acompañaba ningún guarda dado que pasaríamos por personas
normales en un aeropuerto, y no iba a pasar nada.
-¿Qué
ha pasado antes, cuando os habéis parado?- me preguntó Caro.
-Me
ha parecido escuchar un grito de terror entre los de las fans. Pero
los chicos me han dicho que eran los nervios y he cedido- dije
sonriéndola.
-Aish
mi hermanita pequeña, yo estoy aquí para protegerte- las dos reímos
juntas y nos abrazamos.
Seguimos
avanzando por el solitario pasillo, recordando momentos que ambas
habíamos vivido y que agradeceríamos el resto de nuestras vidas. De
repente, sonó un crujido detrás de nosotras y el grito de terror
volvió a mi mente con más fuerza.
-¿Qué
ha sido eso? ¿Hay alguien ahí?- grité aterrorizada.
-Shh
tranquila, habrá sido algún guarda o algo. No te preocupes- dijo
entonces ella para tranquilizarme.
Llegamos
a la puerta de los servicios y mi amiga me dijo que necesitaba pasar.
Así que la acompañé.
Cuando
entramos, ella se metió en uno de los compartimentos y yo me dirigí
hacia los lavabos para refrescarme la cara un poco. Sentir el frescor
del agua en mis mejillas me reconfortó y por fin me relajé.
Entonces, sentí una respiración detrás de mí, un escalofrío
recorrió todo mi cuerpo y al levantar la vista, lo vi.
Lancé
un grito de terror y entonces se lanzó hacia mí para taparme la
boca. No sabía lo que estaba pasando, estaba aterrorizada. No sabía
quién era aquella persona que posiblemente solo quisiera hacerme
daño.
Llamé
a Carolina lo más alto que pude, pero nadie respondía mi llamada.
Como no paraba de moverme y de gritar, me tiró al suelo y me pisó
ambas manos mientras otro que yo no había visto venir, me tapaba la
boca.
El
golpe de caída había sido muy fuerte y la boca me empezó a sangrar
sin parar. El dolor corría por mis venas y estaba segura de que iba
a morir. Me dieron la vuelta y me pusieron un cuchillo en el cuello.
Gritaba
y gritaba el nombre de Niall o de cualquiera que me pudiera ayudar.
Me arrepentí de no haberle dicho a Niall la verdad antes, ahora iba
a morir siendo una asquerosa mentirosa. Tenía miedo de morir pero a
la vez me odiaba a mí misma.
Entonces,
se quitó el pasamontañas y descubrí sus penetrantes ojos grises
clavados en el cuchillo que se aferraba a mi cuello.
-¿Qué
prefieres que te hagamos?- me susurró al oído. No respondí,
simplemente dejaba rodar las lágrimas por mis mejillas, sabiendo que
aquello era el final. Y ya que iba a morir, no les iba a dar el gusto
de estar asustada, y temblar. Me centré y dejé de llorar, dolía,
dolía muchísimo, pero tenía que aguantar.
-Jajaja
mírala, pretende hacerse la valiente- dijo el otro en tono irónico.
Entonces se agachó y apoyando todo su peso sobre mi pierna y
haciéndola crujir, prosiguió- dinos, ¿hay alguien muy amado?
¿Alguien a quien podamos restregarle tu muerte?- entonces pensé en
Niall, no podía dejar que le hicieran daño, eso sí que no.
-Le
contaremos como empezaste a llorar cuando le mencionamos, como te
partimos la pierna, como te rompimos el labio y te aplastamos la
mano, mientras solo gritabas su nombre- dijo el del cuchillo en mi
cuello y ambos empezaron a reírse a carcajadas. El terror volvió a
mí, había gritado su nombre muchas veces, ahora sabían quién era,
y le harían daño.
Era
cierto que tenía la pierna rota, que el dolor estaba en mis venas y
que no me quedaban fuerzas para nada, que definitivamente iba a
morir. Pero lo único que realmente me importaba era que mi familia,
los chicos, Caro y sobretodo Niall fueran felices.
Mientras
pensaba en todos los momentos felices que había vivido, cerré los
ojos y dejé de escuchar a los violadores, dejé aquel mundo y
aparecí en otro en el que solo había un prado y un precioso cielo
azul. No sabía por qué, pero aquello me llenaba de alegría.
En
cierto modo, me gustaba el sentimiento de la muerte.
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