domingo, 17 de noviembre de 2013

Capítulo 29

CAPÍTULO 29

Nos terminamos de vestir y nos sentamos en el sofá, con nuestros cinturones puestos. El resto del viaje nos lo pasamos cantando sus canciones y Niall, me reveló una de las canciones para el disco Take Me Home que sacarían en unos meses. Little Things. Era preciosa.

Cuando llegamos a las afueras del aeropuerto, los primeros rayos de solo se divisaban en el horizonte. Nos abrió la puerta el chofer, con una enorme sonrisa de oreja a oreja. Nos explicó que estábamos en la puerta trasera y que por esa razón no había fans gritando allí. Al oí aquello sonreí pensando en que ellas aún eran mis hermanas, mi familia. Y que hacía unos meses, yo habría estado deseando que llegaran a twitter fotos de los chicos en el aeropuerto de Londres.

Un cuarteto de botones llegaron a recoger nuestras cosas y se las llevaron en unos carros con ruedas hacia el interior del edificio. Y tras estar todos reunidos, nos adentramos nosotros también. En el momento en el que cruzamos las puertas hacia el interior, se empezaron a oír gritos de las fans. Seguimos avanzando, yo estaba un poco asustada, nunca había sido la que escuchaba los gritos, yo simplemente los había dado. Pero según avanzábamos se oían cada vez más cerca, me paré en seco. Yo tenía muy buen oído y sabía lo que estaba pasando. Los demás siguieron avanzando, hasta que Harry me cogió por detrás. Yo estaba temblando.

-Hey, ¿estás bien? estás muy pálida…- dijo preocupado mientras cogía mi congelada mano, yo tenía la mirada perdida.

-Harry- dije sin mirarle- hay que volver, vienen hacia aquí.

-¿Qué? No es posible, no te preocupes hay guardas que las tienen allí paradas hasta que lleguemos, y bueno son fans ¿no?

-¡No! Harry, he oído gritos de fans, yo misma he gritado de emoción- me giré para mirarle a los ojos- ha habido un grito de terror…

-No te preocupes, estás nerviosa y cansada, vamos yo estaré contigo ¿vale?- dijo dulcemente y tiró de mi para avanzar, pero yo sabía que no me equivocaba.

En ese momento apareció Niall corriendo, con una mirada de terror.

-¡Emily! ¡Dios mío! – me abrazó con mucha fuerza, me hacía sentir protegida, pero seguía sin saber que le pasaba- creí que te había perdido.

-Tranquilo mi amor, estoy aquí, siempre estaré…

-Niall, nos hemos parado porque Emily dice que ha escuchado un grito de terror, la he intentado convencer pero no cede- le explicó Harry.

Se separó de mí y me miró con esa mirada dulce. Aquello me reconfortó. Así que cedí y seguimos avanzando los tres juntos sin separarnos en ningún momento.

Al girar la esquina, vimos a los demás esperándonos. Y al juntarnos con ellos, nos dijeron que a Danielle y Eleanor las conocían las fans, y no importaba que las vieran, pero que sería mejor si Caro y yo nos íbamos por otro camino para no levantar sospechas. Lo comprendimos perfectamente y tras despedirnos de ellos y quedar a una hora en el avión, las dos nos fuimos por otro pasillo paralelo completamente vacío.

No nos acompañaba ningún guarda dado que pasaríamos por personas normales en un aeropuerto, y no iba a pasar nada.

-¿Qué ha pasado antes, cuando os habéis parado?- me preguntó Caro.

-Me ha parecido escuchar un grito de terror entre los de las fans. Pero los chicos me han dicho que eran los nervios y he cedido- dije sonriéndola.

-Aish mi hermanita pequeña, yo estoy aquí para protegerte- las dos reímos juntas y nos abrazamos.

Seguimos avanzando por el solitario pasillo, recordando momentos que ambas habíamos vivido y que agradeceríamos el resto de nuestras vidas. De repente, sonó un crujido detrás de nosotras y el grito de terror volvió a mi mente con más fuerza.

-¿Qué ha sido eso? ¿Hay alguien ahí?- grité aterrorizada.

-Shh tranquila, habrá sido algún guarda o algo. No te preocupes- dijo entonces ella para tranquilizarme.

Llegamos a la puerta de los servicios y mi amiga me dijo que necesitaba pasar. Así que la acompañé.
Cuando entramos, ella se metió en uno de los compartimentos y yo me dirigí hacia los lavabos para refrescarme la cara un poco. Sentir el frescor del agua en mis mejillas me reconfortó y por fin me relajé. Entonces, sentí una respiración detrás de mí, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y al levantar la vista, lo vi.
Lancé un grito de terror y entonces se lanzó hacia mí para taparme la boca. No sabía lo que estaba pasando, estaba aterrorizada. No sabía quién era aquella persona que posiblemente solo quisiera hacerme daño.

Llamé a Carolina lo más alto que pude, pero nadie respondía mi llamada. Como no paraba de moverme y de gritar, me tiró al suelo y me pisó ambas manos mientras otro que yo no había visto venir, me tapaba la boca.
El golpe de caída había sido muy fuerte y la boca me empezó a sangrar sin parar. El dolor corría por mis venas y estaba segura de que iba a morir. Me dieron la vuelta y me pusieron un cuchillo en el cuello.

Gritaba y gritaba el nombre de Niall o de cualquiera que me pudiera ayudar. Me arrepentí de no haberle dicho a Niall la verdad antes, ahora iba a morir siendo una asquerosa mentirosa. Tenía miedo de morir pero a la vez me odiaba a mí misma.

Entonces, se quitó el pasamontañas y descubrí sus penetrantes ojos grises clavados en el cuchillo que se aferraba a mi cuello.

-¿Qué prefieres que te hagamos?- me susurró al oído. No respondí, simplemente dejaba rodar las lágrimas por mis mejillas, sabiendo que aquello era el final. Y ya que iba a morir, no les iba a dar el gusto de estar asustada, y temblar. Me centré y dejé de llorar, dolía, dolía muchísimo, pero tenía que aguantar.

-Jajaja mírala, pretende hacerse la valiente- dijo el otro en tono irónico. Entonces se agachó y apoyando todo su peso sobre mi pierna y haciéndola crujir, prosiguió- dinos, ¿hay alguien muy amado? ¿Alguien a quien podamos restregarle tu muerte?- entonces pensé en Niall, no podía dejar que le hicieran daño, eso sí que no.

-Le contaremos como empezaste a llorar cuando le mencionamos, como te partimos la pierna, como te rompimos el labio y te aplastamos la mano, mientras solo gritabas su nombre- dijo el del cuchillo en mi cuello y ambos empezaron a reírse a carcajadas. El terror volvió a mí, había gritado su nombre muchas veces, ahora sabían quién era, y le harían daño.

Era cierto que tenía la pierna rota, que el dolor estaba en mis venas y que no me quedaban fuerzas para nada, que definitivamente iba a morir. Pero lo único que realmente me importaba era que mi familia, los chicos, Caro y sobretodo Niall fueran felices.

Mientras pensaba en todos los momentos felices que había vivido, cerré los ojos y dejé de escuchar a los violadores, dejé aquel mundo y aparecí en otro en el que solo había un prado y un precioso cielo azul. No sabía por qué, pero aquello me llenaba de alegría.

En cierto modo, me gustaba el sentimiento de la muerte.









No hay comentarios:

Publicar un comentario