domingo, 4 de noviembre de 2012

Capítulo 20


CAPITULO 20

Volvimos a casa y cada uno se dirigió a su dormitorio sin decir ni una palabra. A la hora de cenar, Anne y Carolina prepararon unos sándwiches y un cuenco de ensalada. Cenamos también en silencio. Y cuando me dirigí a la cocina para dejar mi plato y mis cubiertos usados, sonó el teléfono. Era el doctor de Gemma.

Nos sentamos todos en círculo, mientras que el padrastro de Harry, contestaba a la llamada. La conversación fue muy breve y cuando Robin colgó, su rostro no expresaba nada de alegría. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y un nudo de angustia se formó en mi garganta y en mi pecho.

-No.., no puede ser..-suspiró entre sollozos Anne. Se levantó y se envolvió en los brazos de su marido mientras que ambos lloraban.

Giré mi mirada hacia Harry. Estaba con las rodillas flexionadas y con las manos tapando su húmedo rostro lleno de lágrimas. Carolina y yo nos abrazamos. Al principio no sabía cómo debía sentirme, porque al fin y al cabo no conocía demasiado a Gemma aunque había oído hablar de ella miles de veces. Pero tras unos minutos, el gran y ahogador nudo de mi garganta, hizo que mis ojos también se empaparan de lágrimas.

-Es mejor que os valláis ya a la cama- dijo la madre de Harry aún llorando.

-Pero no podremos dormir con esta agonía- respondí yo. Y era verdad, así de ahogados ninguno dormiría. Anne puso cara seria, se secó las  lágrimas y se puso de pie.

-Pues más os vale porque mañana mismo partís hacia el sur de Inglaterra con los demás. No pienso dejar que os quedéis aquí con la tristeza de esta casa.-dijo ella de nuevo, y se dirigió a la cocina indispuesta a escuchar una sola réplica más. Robin asintió dando la razón a Anne y fue detrás de ella para encerrarse en la cocina. Posiblemente preferirían desahogarse fuera de nuestra vista.

-Vamos chicos- cogí a ambos de la mano y los llevé arriba a descansar.

Los dos habían dejado de llorar. Bueno, Carolina aún sollozaba, pero Harry tenía la mirada perdida en alguna parte. Le dejamos en su habitación para que puediera tener también un rato para él mismo y nos fuimos a nuestro cuarto.

Ya allí, mi amiga se puso el pijama y sin quitarse el maquillaje ni nada, se metió en la cama sin decir palabra. Suspiré profundamente, no era típico de ella comportarse de aquella manera y en una situación normal la habría dicho unas cuantas cosas; pero aquella no era una situación normal.

Me metí en el baño, cerré la puerta y me lavé la cara para limpiarla de todas las lágrimas de aquel día. Yo no llevaba maquillaje así que no necesitaba jabones especiales ni nada. Carolina y yo éramos como las típicas mejores amigas completamente diferentes. Ella era tímida, yo no llegaba a ser extrovertida, pero casi. Yo pedía perdón al momento y solía dar la razón al contrario, en una discusión. Ella por el contrario, era un poco orgullosa. A mí me gustaba vestir cómoda y sencilla y para nada me gustaba maquillarme. Ella también vestía normalmente cómoda pero, siempre iba maquillada. Teníamos diecisiete años así que no me importaban sus manías de que el maquillaje conjuntara con la ropa. De hecho, me hacía mucha gracia verla preparando el conjunto del día. El caso es que todas aquellas cosas, nos hacían mejores amigas porque nos completábamos una a la otra.

Salí del baño tras asearme, me puse el pijama y me metí en la cama. Debía descansar porque tenía claro que Anne no iba a cambiar su idea de que nos fuéramos al día siguiente.

Pasaron como dos horas y yo seguía sin poder dormirme. Era típico de mí no tener sueño hasta tarde, pero decidí que aquello ya era demasiado. Tenía toda la espalda empapada de sudor y gotas de sudor caían por mi frente. Así que me levanté, me puse las zapatillas y salí de la habitación.

Baje a la cocina para tomarme un vaso de agua. Estaba abriendo la nevera cuando, de repente, escuché un ruido en la oscuridad. Era una miedica, pero seguí a lo mío con una ola de miedo en mi cuerpo. Abrí la puerta del armario donde se encontraban los vasos y al coger el vaso, otra vez aquel sonido peliagudo volvió a producirse. Alguien estaba caminando hacia mí y yo estaba aterrorizada. “Tranquila, no pasa nada, ¿quién podría ser?”  Pero seguía oyendo pasos, y yo retrocedía hacia atrás despacio y temblando. Caí al suelo de golpe y cuando fui a gritar, me tapé la boca. En ese momento, a pocos centímetros de mí aparecieron unos enormes ojos amarillos. La luz de la luna me alumbraba y entonces el cuerpo salió a la luz, acercándose más a mí. 

Cuatro pequeñas patitas salieron de la oscuridad. Y un pequeño gatito blanco y negro me lamió la mejilla. Respiré de nuevo. Solo era la pequeña gata de Harry.

-Menudo susto me has dado amiguita- susurré, mientras acariciaba su lomo.- ¿Te subes conmigo a la cama? Así al menos ninguna de las dos estaremos solos.

Me levanté, cogí mi vaso de agua y salí de la cocina, seguida de mi nueva amiga, Molly.


Capítulo 19


CAPÍTULO 19

Pasamos a la habitación en la que estaba Gemma. Carolina cerró la puerta detrás de sí y yo me dirigí hacia un espacio apartado pero acogedor en el que había una cama. Allí reposaba una bella muchacha con un largo y oscuro cabello y unos ojos verdes tan brillantes como los de su hermano. Cuando me vio sonrió con una mirada demasiado tranquilizadora.

-Hola, vosotras debéis de ser Emily y Carolina. Harry me ha hablado mucho de vosotras- dijo ella con una sonrisa de oreja a oreja y con una voz muy suave.

-Sí, somos nosotras – intenté hacer el sonido de una pequeña carcajada, pero el nudo de mi garganta era demasiado grande como para permitírmelo.

-Bueno, ¿qué tal estás? Debe de ser muy difícil vivir aquí con tan poco espacio para guardar tu ropa jaja- las dos rieron y yo sonreí, aliviada porque mi amiga me había ayudado.

-Pues estoy más o menos, muy agradecida de que hayáis acompañado a Harry. Esto debe de ser muy duro para él- un río de lágrimas inundaron sus ojos. Y yo tuve que luchar para que no me ocurriera lo mismo.

-¿Quieres que te traigo un vaso de agua?- Preguntó Carolina. Gemma asintió y mi amiga despareció por la puerta.

Me aproximé a ella y me senté en su cama mientras la secaba las lágrimas de las mejillas. En ese momento comenzó a llorar más aún y a decir repetidamente “¿Por qué Harry, por qué…? “. No sabía qué hacer, Gemma empeoraba con mi presencia pero, ¿por qué?

La cosa estaba empeorando y yo no sabía qué hacer. Gemma me tenía agarrada muy fuerte de la muñeca y no podía moverme para pedir ayuda.

-Gemma , ¿qué ocurre? ¿Qué he hecho?- dije asustada y temblando.

-Harry, Harry, Harry…- no conseguía terminar su frase.

-Sí Gemma sé que quieres que venga Harry, pero si no me sueltas, no puedo ir a bus..

-¡No! ¡No quiero que venga!- gritó ella, eso me asustó aún más- Es que..- me volví a sentar en la cama y la acaricié la mejilla para que se relajase y que pudiera hablarme claro.

-¿Qué pasa? Soy de fiar, puedes confiar en mí. Tranquila, todo va a salir bien- dije ya más relajada y con un tono de voz dulce que consiguió tranquilizarla más.

-Gracias, ya estoy mejor. Es que, desde que llegaste a aquel concierto en Londres, Harry no ha parado de llamarme y hablarme sobre ti. Y la verdad me decía cosas muy bonitas- tomó una pausa. ¿Qué quería decir con todo aquello? Demasiadas preguntas rondaban por mi mente. Así que tomé aire y me dediqué a escucharla con atención- Harry.. Harry... Harry.... te quiere Emily. Pero no como una amiga o incluso mejor amiga. Sé que estás saliendo con Niall, pero Harry no deja de pensar que jamás serás suya y bueno que te ama..- dejó aquellas últimas palabras en el aire.

Durante los siguientes minutos hubo silencio en la habitación, yo me había quedado sin respiración, aquello había sido un duro golpe. Carolina ya me había advertido de ello, pero yo decidí ignorarla. Pero en ese momento sabía que no podía dejar pasar aquello, porque esa vez era de verdad. “Te ama” no dejaba de repetirse aquello en mi mente. Dos palabras que cambiaron por completo mi forma de ver las cosas. Dos simple palabras que me ayudaron a comprender muchas cosas y actitudes que Harry había tenido conmigo.

Carolina volvió con lo que Gemma la había pedido y mientras que se entretenían hablando, le dediqué una sonrisa a la preciosa chica que reposaba en la cama. Ella me sonrió de vuelta y yo me dirigí a la puerta.

viernes, 5 de octubre de 2012

Capítulo 18


CAPITULO 18

Cuando entramos en el hospital, recorrimos muchos pasillos entrelazados, en los cuales me di cuenta que, de haber ido sola me habría perdido seguro. Después subimos en ascensor a la décima planta y tras atravesar un pasillo larguísimo, llegamos a una sala de espera. Carolina y yo nos quedamos allí sentadas mientras que el resto de la familia se adentraba en otra habitación la cual supuse que sería en la que Gemma estaría reposando antes y después de su operación.

-Pobre Harry, menos mal que le hemos acompañado- dijo Carolina entre suspiros.

-Sí, menos mal ¿te imaginas que nuestras madres se enteraran de dónde estamos?-dije riendo, para mejorar el ambiente.

-Estarían como locas- respondió ella siguiéndome el juego- Creo que llamaré a Zayn, me dijo que le llamara ayer y con tanto jaleo se me olvidó.-

-De acuerdo, estaré aquí- no me dio tiempo a terminar porque ya se había levantado, y alguien salía de la habitación de Gemma.

Harry salía de la habitación con paso pesado y triste. Se sentó a mi lado y le cogí de la mano. Sabía que las palabras no solucionarían su ánimo y además estaba segura de que él no tenía muchas ganas de hablar. Así que simplemente le abracé y le permití llorar en mi hombro. 

Tras unos minutos de llanto, los padres de Harry salieron de la habitación y era el turno de él para pasar  con su hermana unos minutos antes de la operación. La cual dependía de la vida o la muerte de la muchacha.  

En cuanto Harry desapareció del pasillo, mi móvil comenzó a sonar. Era Niall. Una enorme sonrisa iluminó mi rostro; no me había dado cuenta de lo mucho que le echaba de menos. Me levanté y me puse a recorrer los pasillos del hospital mientras hablaba con él.

-Hola cielo ¿Qué tal estás?- dije con dulzura.

-Muy bien, aquí todo está como siempre, ¿y por allí princesa mía?- la voz le vibraba. Estaba intentando no llorar.

-Pues también, estamos en el hospital, Harry acaba de pasar a ver a su hermana. Enseguida pasaremos Caro y yo. Aunque no la conozcamos en persona, queremos desearle lo mejor.- Tomé un suspiro muy profundo; no quería que se diera cuenta de que me había percatado de sus sollozos.

- Me alegro mucho; espero que todo salga bien…-dejó de hablar unos segundos, dejando sus palabras en el aire- Te echo muchísimo de menos Emily, echo de menos tu sonrisa, tus besos, tus caricias, tu cabello tan suave y rizado. Te amo.

- Yo también te amo, cariño mío, te echo muchísimo no, más de menos- A los dos nos estallaron las lágrimas en la cara. No le podía ver pero su dolor me daba punzadas en el pecho.

-Será mejor que nos despidamos o nos pondremos peor ¿de acuerdo mi niña? Llámame mañana, así los dos estaremos más calmados. – dijo él un poco más relajado.

-Vale, adiós mi rubio bonito, adiós…- tenía razón era mejor calmarnos. Colgué el teléfono.

Y me puse a pensar en lo que me había dicho “espero que todo salga bien”.
“Bien, bien, bien…” “Niall, sin ti, yo ni nada a mi alrededor estará bien nunca” pensé justo antes de dejarme caer en un enorme sofá y comenzar a llorar desconsoladamente.





lunes, 1 de octubre de 2012

Capítulo 17 (segunda parte)


2º PARTE

CAPITULO 17

El chofer aparcó el coche en la puerta de una casa enorme, alta y no muy colorida. Pero con toda la pinta de ser acogedora. Me bajé del coche con la cabeza bien alta, para dar buena impresión a la pareja que esperaba en el umbral de la puerta. Harry fue corriendo a saludarles y aquello se convirtió en lágrimas y comentarios de nostalgia y pena. Así que decidimos acercarnos para proporcionar alguna sonrisa.

-Hola- dijimos las dos al unísono con una sonrisa en los labios, y ahogándonos la pena de la razón por la cual nos encontrábamos allí.

-Mamá, papá; estás son Emily y Carolina unas fans que ganaron un concurso para venirse con nosotros en nuestra gira- dijo Harry, dándose la vuelta hacia nosotras mientras se secaba las lágrimas de las mejillas.

La idea de pensar que estábamos mintiendo a todo el mundo diciendo que habíamos ganado un concurso; me aterrorizaba. Intenté evitar que se notara mi escalofrío.

-Encantados de conoceros, y gracias por acompañar a nuestro hijo; esto es muy duro para él- dijo su madre hablando por ambos y nos dejó sitio para pasar a su casa.

El chofer y el padre de Harry se dirigieron a recoger nuestras cosas; pero esa vez fui corriendo a colaborar.

Su madre nos dirigió a mi amiga y a través de los pasillos de aquella casa. Hasta llegar a una habitación que tenía dos camas. Nos dijo que nos dejaría un ratito para colocar nuestras cosas y la hora de la cena. En cuanto cerró la puerta tras de sí, me dejé caer sobre la que había decidido que sería mi cama y suspiré profundamente.

-Bueno ya estamos aquí- dijo Carolina imitando mis movimientos.

Habíamos terminado de guardar nuestras cosas y dejar todas las bolsas y maletas vacías. Carolina se fue hacia la cocina porque decía que quería apoyar a Anne antes de estar en público. Yo decidí ponerme una ropa más cómoda pero formal ya que estaba en casa ajena.

Cuando salí por la puerta de la habitación, mientras me hacía un moño a mano alzada; escuché a Harry tararear una de sus canciones y me dirigí hacia la habitación de donde procedía la voz. Pasé al lado de una puerta entreabierta y descubrí dentro un enorme piano de cola. Decidí no adentrarme por educación. En ese momento note que alguien me cogía de la cintura para hacerme cosquillas y me elevó en el aire, mientras que yo no podía respirar debido a las carcajadas. Cuando mis pies volvieron a tocar el suelo me giré y descubrí a centímetros de mis ojos, la preciosa mirada de Harry.

-Anda, vamos a cenar- dije cogiéndole del brazo y tirando de él para que me siguiera.

Durante la cena la mayoría del tiempo únicamente había silencio, noté que Anne intentaba dar temas de conversación, pero siempre acababan entre ella y Carolina. Cuando acabamos, nos dijeron que al día siguiente madrugaríamos para ir al hospital y pasar el día con Gemma.

Cuando llegamos a la puerta de nuestra habitación, me despedí de Harry con una mirada y le deje a solas con Caro, al fin y al cabo también era su amiga y no tenía derecho a robarles todo el tiempo.


Me despertaron unos golpecitos en la puerta. Por la ventana ya entraban rayos de sol así que supuse que hacía poco que había amanecido. La madre de Harry, desde el otro lado de la puerta, nos avisó de que dentro de poco había que bajar a desayunar. Carolina entró en el baño medio adormilada y yo me levanté hice mi cama y me preparé la ropa. En cuanto estuvo libre el baño, me di una ducha rápida pero relajante y a la vez refrescante. Después me vestí con unos vaqueros cortos y una blusa suelta a cuadros. Carolina me estaba esperando, sentada en la cama leyendo una revista, así que nos pusimos los zapatos y bajamos a desayunar.

En poco tiempo, estábamos esperando Harry y yo en el coche, a los demás que terminaban de arreglarse.

-Estás muy guapa, bueno siempre lo estás…- me dijo él mientras asomaba en su rostro una sonrisa que no veía desde anoche, y antes de eso, hacía días. Estaba claro que le hacía feliz que le hubiera acompañado. No pude evitar ruborizarme.

-Gracias, tu también estás muy .. apuesto –le respondí entre risitas- ¿has podido dormir? Tienes unas ojeras enormes- proseguí mientras le acariciaba suavemente la parte inferior de sus párpados.

-No mucho pero no te preocupes, podré dormir en el hospital; total tendré que pasar allí muchos días- dijo entre suspiros, y con tono de tristeza. Eso me irritaba, no podía mirarlo todo tan negativamente aunque fuera difícil. Pero decidí relajarme, antes de empeorarlo.

-Hoy va a ser un día duro, porque van a operar a tu hermana, así que no me separaré de ti; podrás dormir, pero solo un poco- dije y le sonreí, gesto que él me devolvió.

Cuando estuvimos todos sentados en el coche y estábamos a punto de empezar el viaje, di un respingo cuando Harry me agarró con mucha fuerza la muñeca. Tanto que tuve que ahogar un grito de dolor. Le miré rápidamente y noté en su mirada que todo esto le estaba resultando muy duro, que estaba a punto de hacer una locura. Así que me apoye en su pecho y dejé que me rodeara con su brazo con fuerza, mientras que yo le hacía caricias para que se relajara. Hasta que cayó dormido, pero no me aparté de él.




martes, 18 de septiembre de 2012

Capítulo 16


CAPITULO 16

Estábamos en la puerta de la casa de Niall, esperando a que viniera la limusina a recogernos para llevarnos al aeropuerto. Carolina me iba a acompañar, ya no solo por Harry, sino porque no quería dejarme sola. En esos momentos era cuando de verdad me daba cuenta de lo buena amiga que era.

Harry, había dejado sus cosas junto a las mías y se había ido a su casa para terminar de recoger lo que le faltaba, y mi amiga aún no había salido de casa. Yo había tomado la decisión de irme, y no podía mirar atrás. Pero cuando me di la vuelta disimuladamente y vi a Niall llorando, mientras miraba hacia otro lado para disimular; no aguanté más, en cuanto sus ojos se cruzaron con los míos me lancé hacia él, y le abracé con los brazos temblorosos.

-Niall, dios mio, no puedo vivir sin ti; y lo sabes pero es que no podría soportar dejar solo a un amigo- el me cogió de la cintura con una mano y con la otra me acarició el rostro expandiendo mis lagrimas.

-Ya lose, por eso no te impido ir. Tú eres mi vida y hay veces en las que la vida toma un camino distinto y duele mucho que se valla pero..- no podía continuar así que lo hice yo.

-Pero, volveré muy pronto Niall, mi amor te lo prometo. Y te llamaré todos los días, una vez por la tarde y otra por la mañana ¿vale? –vi como una sonrisa se asomaba por sus labios, y le besé dulce y apasionadamente.

El coche llegó  y Harry subió sus cosas al maletero ayudando a Niall a subir las mías. No me dejaron opción de cogerlas yo. En seguida apareció Carolina acompañada de Zayn quien la besó por última vez antes de que ella se subiera al coche sollozando.

Me acerqué a Zayn y le abracé, el también lo hizo con mucha fuerza.

-Volveremos pronto y os veréis antes de lo que imaginas, te lo prometo Zayn- le dediqué una sonrisa.

Todo esto era muy duro pero ninguna íbamos a dejar solo a Harry.

Me acordé de que aún estábamos en Inglaterra, con lo cual no haría falta coger avión, y la distancia era más corta. Harry se sentó a mi lado, mientras que yo con el hombro opuesto, sostenía la cabeza de Carolina quien sollozaba susurrando. Pensé que me dirigiría alguna palabra, pero simplemente suspiró y apoyó su brazo en el poyete de su ventana y la cabeza sobre él. En ese momento comprendí que realmente necesitaba nuestra ayuda y no podía demostrarle apoyo si llorábamos porque nos separábamos de los demás. Al fin y al cabo lo habíamos decidido.

El viaje duró mucho más de lo que esperaba y tras llevar unas horas sin el peso de mi amiga en el hombro; sonreí a Harry y me dejé caer en su pecho. Él me rodeo con los brazos y me agradeció de todo corazón todo lo que hacía por él.


Abrí los ojos lentamente y me percaté de que me había quedado dormida envuelta en los brazos de Harry. Giré la cabeza un poco y vi que Carolina estaba aún dormida.

-¿Estás despierta?- dijo Harry en un susurro que me dejo helada la nuca. Me reconfortaba que fuera así de dulce conmigo. Levanté la cabeza y me quedé muy cerca de su rostro. Le dediqué una sonrisa; él me la devolvió.

-Lo siento si te he molestado, no me di ni cuenta de que me dormía- dije entre una carcajada.

-No te preocupes, yo también he estado dormido un buen rato. Y de todas maneras ya hemos llegado- concretó mientras miraba por la ventana.

Hice lo mismo que él y me puse a observar la ciudad de Holmes Chapel.

-Es preciosa- le dije con cierto tono de fascinación. 

En verdad lo era, tenía grandes edificios y los patios de las casas tenían un césped verde como los bosques. Un verde como los ojos de Harry.
                       
                


                         --------->FIN DE LA PRIMERA PARTE<-----------


jueves, 13 de septiembre de 2012

Capítulo 15


CAPITULO 15

Estábamos sentados todos en la mesa cenando los increíbles platos que Louis, Zayn y Niall habían preparado. Nos preguntaron si después queríamos hacer una visita por cada una de sus casas, y nosotras asentimos ansiosas por que se nos cortara la respiración al verlas.

Cuando habíamos terminado de cenar, y de dar una vuelta turística por cada una de las casas; nos despedimos, nos dimos las buenas noches y nos fuimos cada una a nuestra casa.

Niall y yo entramos en nuestra habitación sin soltarnos la mano y sin haber dicho ni una sola palabra durante el trayecto hacia allí.

-Voy a ponerme el pijama, ¿vale?- le dije sonriendo, después de darle un suave beso en la mejilla. Me dirigí hacia el vestidor.

Cuando terminé me coloqué bien el escote de la camiseta de tirantes, ya que no llevaba sujetador; y salí de la pequeña habitación. Encontré a Niall con unos bóxers anchos y sin camiseta, sentado en la cama. Cuando me vio, me contemplo durante unos instantes y después sonrió con satisfacción. Yo dejé la ropa en un cajón del armario; y me coloqué mirando a Niall, posando sobre sus rodillas, las mías. Le cogi por detrás del cuello y le besé despacio pero apasionadamente; él me devolvió el gesto, cogiéndome por la cintura y arrastrándome con él hacia el centro de la cama.

A la mañana siguiente desperté y al ver que Niall me tenía agarrada muy fuerte, y que aún estaba dormido; decidí quedarme quieta disfrutando del momento.

-Buenos días, preciosa- dijo él en tono suave, y soñoliento.

-Pensaba que estabas dormido- le contesté, a la vez que me giraba para mirarle a la cara y sus relucientes ojos azules.
-Es que he notado tu corazón latiendo tan fuerte sobre mi pecho, que me he despertado muy agradecido de oírlo- me apartó el flequillo de la cara y puso sus labios sobre los míos.

Una hora más tarde; tras habernos duchado y vestido entramos en la cocina, donde Liam y Louis terminaban de preparar el desayuno. Noté que había demasiado silencio, mucho más de lo habitual; de hecho nunca había silencio, excepto en ese momento. Algo iba mal.

-Louis, ¿qué pasa?¿dónde están los demás?-le dije muy preocupada.
-Carolina y Zayn aún no han venido a desayunar, se estarán preparando- parecía que no tenía ganas de seguir, así que le volví a preguntar sobre Harry.

-¿Ha pasado algo con Harry? – él cerró los ojos y no me contestó; Niall y Liam me miraban, con tristeza y a Liam le rodaban lágrimas por las mejillas. Eso era demasiado.-¡Tenéis que decirme qué pasa! Lo sabéis todos y no me lo queréis decir..- las lágrimas caían a gran velocidad y en abundancia por mis mejillas.

-La hermana de Harry está enferma- me dijo Liam, en seco. Se dio la vuelta y siguió cocinando. Todos siguieron con sus tareas secándose las lágrimas.

No lo podía creer, era demasiado. Ella era la mejor amiga de Harry y además su hermana. Tenía que ayudarle.

Salí a toda velocidad de la cocina de la casa de Louis y me dirigí sin parar de correr hacia la casa de Harry. La puerta estaba entreabierta cuando llegué y había unas maletas al lado del porche. “No puede ser” pensé. “No por favor”, rogué mientras sin llamar me adentré en su casa y subí corriendo las escaleras. No tenía aliento, no podía respirar; pero tenía que encontrarle.

Cuando llegué a la puerta de su habitación, estaba entornada,  y le pude ver sentado en la cama con la mirada perdida y sus manos agarrando un colgante. No soportaba verle así.

-Harry, dios mío, lo siento mucho- dije mientras entraba en la habitación, aún con la respiración entrecortada. Él se levantó y corriendo me abrazó, con mucha intensidad. Cerré los párpados, muy fuerte para no llorar; pero no logré nada. Harry no dijo nada solo lloraba desconsoladamente, y yo lo entendía porque su hermana era lo más preciado que tenía.

Me separé un poco de él, y puse mis manos alrededor de su cuello con suavidad.

-Sé lo importante que es ella para ti Harry, y haré lo que sea necesario para ayudarte a seguir adelante, porque se va a poner bien ¿vale?- la voz me temblaba demasiado debido al disgusto; y no conseguí convencerle, lo vi en su mirada.

-Gracias de verdad, eres muy buena amiga, pero no me puedes ayudar porque me voy a casa, dejo la banda todo el tiempo que sea necesario- dijo tan duramente, que fui yo la que se puso a llorar de nuevo- volveré a la banda lo prometo.

-Pero Harry, no es la banda lo que de verdad me importa, si no tú, no puedo estar sin ti, aunque ame a Niall- era la única solución, Niall era mi vida, pero sin Harry faltaría un cacho de ella también; volvería pronto, así que se lo dije- si tú te vas yo me voy contigo; y no aceptaré réplicas.

Harry hizo amago de decir algo, pero con mi último comentario, prefirió callarse. En ese momento apareció Carolina, quién se dirigió corriendo a Harry y le abrazó mucho más fuerte de lo habitual. Niall la acompañaba, y cuando llegó se quedó parado en la puerta, con la mirada cansada y muy triste. Me levanté, me puse a su lado, le cogí la mano y le sonreí, gesto que él me devolvió.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Capítulo 14


CAPITULO 14

Tras enseñarme toda la casa, Niall y yo entramos en la que parecía ser nuestra habitación.

-Y aquí es donde dormiremos tú mi princesa y yo, ¿te gusta?

-¡Me encanta! Niall, es preciosa; realmente preciosa ..- dije sin soltar su mano.

Me acerqué al balcón para contemplar las vistas; las cuales eran realmente preciosas, aparte de que estuviera anocheciendo, lo cual lo hacía aún más bonito. Niall me cogió de la cintura y comenzó a besarme el cuello; cerré los ojos y me imaginé que estábamos completamente solos en el mundo, que podíamos hacer lo que quisiéramos donde, cuando y como quisiéramos.

Me giré hacia él y le bese apasionadamente. Después el me volvió a besar envolviendo sus manos alrededor de todo mi cuerpo. Nos adentramos en la habitación y le conduje muy despacio sin parar de besarle, hacia la cama. Me tumbé y él se quitó la camiseta y se recostó sobre mi pecho, acariciándome todo el cuerpo.  Se levantó posándose sobre un codo, y comenzó a quitarme la chaqueta, seguido de la camiseta. Cuando me encontraba en ropa interior, él posó la cabeza en la almohada, y yo la mía sobre su pecho. Mientras notaba sus palpitaciones, y el aire  que entraba por el balcón acariciar mi espalda, cerré los ojos; y disfruté de ese momento; en el que era suya y Niall me protegería de todo.

Me despertó un grito de Louis desde debajo del balcón diciendo que había que bajar para la cena. Así que nos pusimos las camisetas, nos dimos la mano y bajamos al patio para reunirnos con los demás. Cuando llegamos; a la cocina, de la casa de Harry, donde estaban preparando la cena Harry y Liam; Niall se quedó para ayudarles y supuse que por las horas que llevaba sin comer, aprovecharía para dar algún que otro bocado. Yo me dirigí al patio.

Cuando llegué, Carolina estaba sentada en un sofá al lado de la mesa, ya preparada. Estaba leyendo una revista y, puede ver en su rostro una sonrisa que nunca antes había visto. Y me sentí muy orgullosa de mi misma.

-Hola guapa, ¿qué haces aquí sola?- pregunté al tiempo que me sentaba a su lado.

-Zayn se está duchando y a mí no me importa volver a tener estos ratos de estar sentada en el sofá viendo una revista de mis ídolos- dijo entre carcajadas.

-Oye-volvió a decir después de vacilar un momento- cuando volvíamos en el avión, hacia España; te hice una pregunta que no contestaste- prosiguió un poco insegura- tu..

En ese momento aparecieron Liam y Harry gritando. Nos cogieron uno a cada una, y nos tiraron con ellos a la piscina. Cuando estaba debajo del agua, solo notaba a Harry agarrándome con toda su fuerza, casi sin dejarme respirar, lo poco que podía bajo la superficie.

Cuando salimos, yo me dirigí a las escaleras viendo como Liam y Carolina se quedaban jugando a salpicarse con el agua. Por un momento, me di cuenta de que no se oía a nadie andando a través del agua detrás de mí. Me di la vuelta y vi a Harry parado en el medio de la piscina mirándome con atención.

-Harry – le dije en tono dulce- ¿vienes conmigo?- el asintió con la cabeza y se dirigió hacia mí. Le di una toalla de las que tenían colocadas en una banqueta de estilo retro al lado de una sombrilla cerrada.

Cuando me estaba terminando de escurrir la ropa; le mire como lo hice aquel día que canté con él en un escenario, donde horas antes había dado un concierto con los chicos. Como aquel día en el que no estaba saliendo con Niall.

Pude notar en sus brillantes ojos verdes, cierta tristeza y melancolía. Me acerqué más a él y le cogí del brazo delicadamente. Alzó la mirada, y yo me perdí en sus ojos, como en un bosque lleno de enormes árboles, en plena noche. No me acordé de que te tenía algo que decirle.



viernes, 7 de septiembre de 2012

Capítulo 13


CAPITULO 13

Llevábamos un rato sentados en el coche escuchando las bromas de Liam y Louis, cuando llegamos a una verja; la cual el chofer abrió enseñando una tarjeta que un radar examinó.

-¿Qué hacemos aquí?- le pregunté en voz baja a Niall.

-Nos quedaremos dos días más en nuestras casas antes de partir otra vez para la gira- respondió el dulcemente. Cuando pronunció esas palabras noté su respiración en mi cuello; y me hizo sentir suya otra vez.

Pero me asombró que vivieran allí, no me imaginaba el estilo de casas de las películas.

-¿En serio vivís aquí?- dije sorprendida y confusa.-No puede ser, es decir sois ricos pero, ¿tanto?- proseguí tono chistoso.

Todos se empezaron a reír, excepto que Carolina, que al parecer  tenía la misma duda que yo. Sus risas resonaban por toda la limusina, y pude ver como Harry, se paraba de reír y me observaba con una mirada muy suave y a la vez deseosa. Preferí mirar a otro lado porque me estaba poniendo tan nerviosa que me temblaban las piernas.

El chofer aparcó en la acera de la izquierda entre cinco casas que parecían estar formando un pentágono a propósito. Cuando me baje del coche me quedé  contemplándolas un buen rato. Eran realmente bonitas; y el lugar y la posición en los que se encontraban también.

Pude observar que, aunque las cinco casas estuvieran juntas y todas ellas fueran enormes y lujosas; cada una de ellas tenía un pequeño detalle que delataba quién era su dueño.

Una de ellas era completamente cristalina; literalmente. Tenía todas las paredes de cristal y tenía una forma más  o menos rectangular, el techo era de metal y oscuro, prácticamente negro. Con esto pude deducir que al propietario no le gustaba mucho dormir, por la cantidad de luz que entraba y le gustaba mucho ir en manga corta porque el tono oscuro producía mucho calor. En resumen esa casa era de Louis.

A cada uno de sus lados había otras dos enormes casas  que estaban giradas en forma diagonal de manera que formaban el pentágono. La de la derecha era medianamente normal, enorme y lujosa pero sin ninguna forma especial, era de alguien relajado y misterioso porque solo se podía descubrir por dentro. Por fuera era todo un misterio. Era de Zayn.

La de la izquierda, por otro lado, era asombrosa y muy trabajada, tenía forma ovalada, y estaba acristalada toda la planta baja. La primara planta donde posiblemente se encontrarán los dormitorios, estaba cubierta por el redondo y blanco tejado. Me costó un poco averiguar de quién era, pero más tarde descubrí, que su forma era parecida a la de un caparazón de una tortuga. Aunque aquello fuera una tontería, era la única que se parecía más a la personalidad de Liam.

Me giré para ver las dos casas restantes que se encontraban detrás de mí; cuando me di cuenta de que posiblemente llevaría más de 15 minutos absorta en mis pensamientos solo quedábamos en la calle Niall, el chofer  quién se estaba subiendo en la limusina para irse, y yo.

-¿Estás bien?- me dijo Niall suavemente al oído haciendo que volviera a tener esa sensación que tanto me gustaba.-Llevas un buen rato aquí parada sin responder a nada.
Me giré para ver sus preciosos ojos azules; y nos dimos la mano, entrelazando nuestros dedos.

-Carolina se ha ido con Zayn; no te preocupes por ella está mejor que nunca- me dijo acariciándome la mejilla.

-Losé y me alegro muchísimo por ella- respondí sonriendo.
Y, cuando la verja se cerró detrás de la limusina, nos envolvimos en un dulce beso. El primero de muchos que íbamos a disfrutar.


lunes, 3 de septiembre de 2012

Capítulo 12


CAPITULO  12

Al día siguiente nos reunimos con Carolina y sus padres, en la puerta del pasillo hacia el avión correspondiente. Tras volver a despedirnos y de nuevo repasar que lo llevábamos las dos todo; nos dirigimos al avión. Nos sentamos en nuestros asientos y después nos miramos, en silencio; cuando rompimos a reír y gritar hasta llorar de alegría.

-Lo hemos conseguido- dijimos al unísono sin parar de llorar.

-Gracias por llevarme contigo a Inglaterra- dijo ella.

-No, gracias a ti por venir; te quiero Caro.

-Te quiero Noelia- y nos envolvimos en un abrazo que terminó en más lágrimas de las que ya empapaban nuestros hombros.

El resto del viaje se nos hizo muy corto, porque como ya habíamos viajado antes, teníamos pensado el rato que tardaríamos tanto que, no nos creíamos que solo faltaran 10 minutos para llegar cuando acabó la película que habían puesto en la pequeña televisión de la zona del avión, donde nos encontrábamos.

-¿Has llamado a Niall cuando salíamos?- preguntó mi amiga mientras cogíamos nuestras mochilas de mano.

-Sí, justo antes de que tú llegaras- le respondí yo- me dijo que estarían esperándonos y que dentro de una semana empezamos la gira por América.

Cuando bajamos de la ondulada cabina; allí estaban ellos, tan radiantes como siempre, con sus preciosas sonrisas, con sus deslumbrantes ojos, con sus tirantes, americana, camisa, tatuajes y saltos al vernos aparecer. Fui corriendo hacia Niall, y le abracé cuando le iba a dar un beso en los labios; me di cuenta de que tendría que dejar de abrazarle ya que no me podía permitir ese beso en público. En ese momento me di cuenta de que no iba a ser tan fácil como yo pensaba.

Me aparté de él despacio, y le sonreí. Después continué abrazando a los demás. Cuando llegué al turno de Liam, el me susurró “te terminarás acostumbrando ya veras, hermanita pequeña”. Eso me dio fuerzas, y se lo agradecí, si que era mi hermano mayor.

Después abracé a Harry, y de nuevo al igual que le última vez que le abracé, sentí esa sensación de calor; que a la vez producía un escalofrío en mi cuerpo. Se acercó a mi más y me dijo al oído “te he echado de menos”. Le sonreí muy forzadamente, porque sabía que si Niall le había visto se iba a poner muy celoso.

Nos ayudaron a coger las maletas, y nos fuimos en dirección a la salida del aeropuerto. Cuando llegamos a la lujosa y enorme limusina en forma de todoterreno de los chicos, me senté al lado de Niall y dado que las ventanas eran oscuras y las puertas estaban cerradas, le fui a dar un cariñoso beso en la mejilla a mi novio, cuando él se apartó y señaló al chofer. 
En ese momento caí, si no podíamos ni mostrar nuestro afecto en el coche porque había personas que nos podían ver, ¿en qué momento no iba a ver gente alrededor de él?