domingo, 17 de noviembre de 2013

Capítulo 29

CAPÍTULO 29

Nos terminamos de vestir y nos sentamos en el sofá, con nuestros cinturones puestos. El resto del viaje nos lo pasamos cantando sus canciones y Niall, me reveló una de las canciones para el disco Take Me Home que sacarían en unos meses. Little Things. Era preciosa.

Cuando llegamos a las afueras del aeropuerto, los primeros rayos de solo se divisaban en el horizonte. Nos abrió la puerta el chofer, con una enorme sonrisa de oreja a oreja. Nos explicó que estábamos en la puerta trasera y que por esa razón no había fans gritando allí. Al oí aquello sonreí pensando en que ellas aún eran mis hermanas, mi familia. Y que hacía unos meses, yo habría estado deseando que llegaran a twitter fotos de los chicos en el aeropuerto de Londres.

Un cuarteto de botones llegaron a recoger nuestras cosas y se las llevaron en unos carros con ruedas hacia el interior del edificio. Y tras estar todos reunidos, nos adentramos nosotros también. En el momento en el que cruzamos las puertas hacia el interior, se empezaron a oír gritos de las fans. Seguimos avanzando, yo estaba un poco asustada, nunca había sido la que escuchaba los gritos, yo simplemente los había dado. Pero según avanzábamos se oían cada vez más cerca, me paré en seco. Yo tenía muy buen oído y sabía lo que estaba pasando. Los demás siguieron avanzando, hasta que Harry me cogió por detrás. Yo estaba temblando.

-Hey, ¿estás bien? estás muy pálida…- dijo preocupado mientras cogía mi congelada mano, yo tenía la mirada perdida.

-Harry- dije sin mirarle- hay que volver, vienen hacia aquí.

-¿Qué? No es posible, no te preocupes hay guardas que las tienen allí paradas hasta que lleguemos, y bueno son fans ¿no?

-¡No! Harry, he oído gritos de fans, yo misma he gritado de emoción- me giré para mirarle a los ojos- ha habido un grito de terror…

-No te preocupes, estás nerviosa y cansada, vamos yo estaré contigo ¿vale?- dijo dulcemente y tiró de mi para avanzar, pero yo sabía que no me equivocaba.

En ese momento apareció Niall corriendo, con una mirada de terror.

-¡Emily! ¡Dios mío! – me abrazó con mucha fuerza, me hacía sentir protegida, pero seguía sin saber que le pasaba- creí que te había perdido.

-Tranquilo mi amor, estoy aquí, siempre estaré…

-Niall, nos hemos parado porque Emily dice que ha escuchado un grito de terror, la he intentado convencer pero no cede- le explicó Harry.

Se separó de mí y me miró con esa mirada dulce. Aquello me reconfortó. Así que cedí y seguimos avanzando los tres juntos sin separarnos en ningún momento.

Al girar la esquina, vimos a los demás esperándonos. Y al juntarnos con ellos, nos dijeron que a Danielle y Eleanor las conocían las fans, y no importaba que las vieran, pero que sería mejor si Caro y yo nos íbamos por otro camino para no levantar sospechas. Lo comprendimos perfectamente y tras despedirnos de ellos y quedar a una hora en el avión, las dos nos fuimos por otro pasillo paralelo completamente vacío.

No nos acompañaba ningún guarda dado que pasaríamos por personas normales en un aeropuerto, y no iba a pasar nada.

-¿Qué ha pasado antes, cuando os habéis parado?- me preguntó Caro.

-Me ha parecido escuchar un grito de terror entre los de las fans. Pero los chicos me han dicho que eran los nervios y he cedido- dije sonriéndola.

-Aish mi hermanita pequeña, yo estoy aquí para protegerte- las dos reímos juntas y nos abrazamos.

Seguimos avanzando por el solitario pasillo, recordando momentos que ambas habíamos vivido y que agradeceríamos el resto de nuestras vidas. De repente, sonó un crujido detrás de nosotras y el grito de terror volvió a mi mente con más fuerza.

-¿Qué ha sido eso? ¿Hay alguien ahí?- grité aterrorizada.

-Shh tranquila, habrá sido algún guarda o algo. No te preocupes- dijo entonces ella para tranquilizarme.

Llegamos a la puerta de los servicios y mi amiga me dijo que necesitaba pasar. Así que la acompañé.
Cuando entramos, ella se metió en uno de los compartimentos y yo me dirigí hacia los lavabos para refrescarme la cara un poco. Sentir el frescor del agua en mis mejillas me reconfortó y por fin me relajé. Entonces, sentí una respiración detrás de mí, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y al levantar la vista, lo vi.
Lancé un grito de terror y entonces se lanzó hacia mí para taparme la boca. No sabía lo que estaba pasando, estaba aterrorizada. No sabía quién era aquella persona que posiblemente solo quisiera hacerme daño.

Llamé a Carolina lo más alto que pude, pero nadie respondía mi llamada. Como no paraba de moverme y de gritar, me tiró al suelo y me pisó ambas manos mientras otro que yo no había visto venir, me tapaba la boca.
El golpe de caída había sido muy fuerte y la boca me empezó a sangrar sin parar. El dolor corría por mis venas y estaba segura de que iba a morir. Me dieron la vuelta y me pusieron un cuchillo en el cuello.

Gritaba y gritaba el nombre de Niall o de cualquiera que me pudiera ayudar. Me arrepentí de no haberle dicho a Niall la verdad antes, ahora iba a morir siendo una asquerosa mentirosa. Tenía miedo de morir pero a la vez me odiaba a mí misma.

Entonces, se quitó el pasamontañas y descubrí sus penetrantes ojos grises clavados en el cuchillo que se aferraba a mi cuello.

-¿Qué prefieres que te hagamos?- me susurró al oído. No respondí, simplemente dejaba rodar las lágrimas por mis mejillas, sabiendo que aquello era el final. Y ya que iba a morir, no les iba a dar el gusto de estar asustada, y temblar. Me centré y dejé de llorar, dolía, dolía muchísimo, pero tenía que aguantar.

-Jajaja mírala, pretende hacerse la valiente- dijo el otro en tono irónico. Entonces se agachó y apoyando todo su peso sobre mi pierna y haciéndola crujir, prosiguió- dinos, ¿hay alguien muy amado? ¿Alguien a quien podamos restregarle tu muerte?- entonces pensé en Niall, no podía dejar que le hicieran daño, eso sí que no.

-Le contaremos como empezaste a llorar cuando le mencionamos, como te partimos la pierna, como te rompimos el labio y te aplastamos la mano, mientras solo gritabas su nombre- dijo el del cuchillo en mi cuello y ambos empezaron a reírse a carcajadas. El terror volvió a mí, había gritado su nombre muchas veces, ahora sabían quién era, y le harían daño.

Era cierto que tenía la pierna rota, que el dolor estaba en mis venas y que no me quedaban fuerzas para nada, que definitivamente iba a morir. Pero lo único que realmente me importaba era que mi familia, los chicos, Caro y sobretodo Niall fueran felices.

Mientras pensaba en todos los momentos felices que había vivido, cerré los ojos y dejé de escuchar a los violadores, dejé aquel mundo y aparecí en otro en el que solo había un prado y un precioso cielo azul. No sabía por qué, pero aquello me llenaba de alegría.

En cierto modo, me gustaba el sentimiento de la muerte.









Capítulo 28


CAPÍTULO 28

Unos minutos más tarde, los coches aparecieron por la verja y tras subir todas las cosas a los maleteros, planeamos cómo iríamos ya que había tres coches. No nos costó mucho porque estábamos agotados y no queríamos pensar en eso. Al final quedamos en que Louis, Eleanor y Harry irían en uno. En el segundo Zayn, Carolina, Liam y Danielle. Y por último, Niall insistió en que nos dejaran a nosotros dos solo en el coche que faltaba.

El chofer cerró la puerta y Niall y yo nos quedamos casi a oscuras mientras que sentíamos cómo el vehículo se movía. Me tumbé en el asiento apoyando mi cabeza sobre el hombro de mi chico, y él me besó el cabello. 
-¿Nerviosa?

-Eso es poco, estoy paralizada- mis manos estaban completamente blancas, y las tenía completamente heladas; de hecho, me dolían por estar tan frías- Me siento muy débil Niall, es mi primera vez, no se…

-Eh eh tranquila…- me acarició el rostro y yo me incorporé para poder mirarle a los ojos de cerca- te quiero, y te prometo que si estás conmigo no te va a pasar nada, eres mi vida ahora.

Me besó dulcemente y separó sus labios de los míos ligeramente, mientras me mordía el labio inferior. Pero yo le volví a besar de nuevo, más se apasionadamente, de nuevo aquel calor reconfortante recorrió mis venas. Seguimos besándonos, no podíamos parar. Escuché cómo Niall se desabrochaba el cinturón, y seguidamente el mío. Me incliné sobre él, hasta acabar encima suya.

Noté cómo me quitaba la chaqueta lentamente y después comenzaba a acariciar mi cintura, y poco a poco todo mi cuerpo. Yo seguidamente hice lo mismo con su camiseta, me acordé de aquella noche con Harry, aquello era diferente porque con Niall, simplemente quería seguir y seguir.

El coche dio un volantazo y los dos caímos del asiento y rodamos por el suelo, abrí los ojos para justo encontrarme a centímetros de la puerta que golpearía mi cabeza y dejé escapar un agudo grito de miedo; entonces Niall con un movimiento muy rápido me cubrió la cabeza con sus brazos. Pero rodábamos con demasiada fuerza y al chocar contra la puerta, Niall gimió de dolor con un grito que me llegó hasta las entrañas. Le seguí besando para que se le olvidara el dolor y funcionó, pero justo cuando estaba a punto de quitarle los pantalones, escuché su respiración demasiado entrecortada, yo obviamente estaba sudando y respirando entrecortadamente, pero lo de Niall era demasiado.

Así que, me quedé sentada encima suya, con sus pantalones desabrochados, y los tirantes de mi camiseta caídos.

-¿Estás bien?- le pregunté preocupada.

-Sí, si no te preocupes…

-No, no estás bien. Enséñame el brazo izquierdo- no lo hizo, pero yo aún podía ver el dolor en su mirada- Niall, haz lo que te pido por favor- y lo hizo. Tenía todo el codo morado y una gota de sangre había resbalado hasta llegar a la muñeca.

-Niall…- su dolor era el mío, y la culpa era toda mía, por no haberme sabido defender. Las lágrimas caían por mis mejillas.

-Shhh – se incorporó y me tapó la boca con su mano. Después apartó la mano y acercó su rostro al mío, nuestras respiraciones eran una en ese momento- ¿lo sientes?- me susurró.

-Sí y lo siento muchísimo, soy una idiota…

-No, eso no, no tienes que disculparte, a las princesas se las protege pase lo que pase, ¿no?- aquello me hizo sonreír ligeramente, me encantaba que me tratara como “su princesa”- ¿sientes tu respiración con la mía? ¿y tu corazón al mismo ritmo que el mío?- lo sentía, lo sentía muy dentro de mí, entrelazamos nuestros dedos- somos uno y si tú te vas, esto se partirá en dos, solo será un alma perdida en este enorme mundo- nos besamos suavemente, separando nuestros labios, con un pequeño mordisco.

Después reposé mi cabeza sobre su pecho, y rodeé su espalda con mis brazos. Acto que él imitó, rodeando mi cintura.


Éramos uno.

Capítulo 27

CAPÍTULO 27

Llegamos al salón justo cuando estaban preparando la mesa para cenar. Dejé que Harry se fuera por su lado y ya que yo aún sollozaba, decidí irme hacia un rincón a secarme las lágrimas y relajarme. Pero cuando estaba a punto de meterme en la despensa, alguien agarró el picaporte, impidiendo que cerrara. Niall asomó la cabeza por la puerta, con rostro preocupado. Y me ofreció sus brazos, algo que no rechace. Me hundí en su pecho, intentando no llorar.

-¿Estás bien, cielo?- me dijo él, justo antes de hundir también su rostro en mi cabello.

-Sí si no es nada, es que Harry y yo nos hemos puesto a hablar sobre como se merece Liam esto, y bueno me he emocionado…- me avergonzaba ser tan mentirosa.

-¿Y por qué te ibas a encerrar aquí?

-Porque no quería que nadie me viera llorar, no quería que os preocuparais- me aparté de su pecho y nos sonreímos el uno al otro.

-Bueno, ya ha pasado ¿no?- asentí- anda vamos princesa.

La cena fue fantástica. Reímos hasta llorar, y la verdad es que las chicas habían hecho un buenísimo trabajo con la comida. Después no despedimos antes de que fuera muy tarde porque teníamos que madrugar mucho al día siguiente. Al fin y al cabo nos íbamos a ir de gira y ninguno habíamos comenzado a hacer las maletas.
Cuando llegamos a nuestra habitación Niall y yo, estábamos tan cansados que nos quitamos la ropa, nos pusimos el pijama y nos metimos en la cama somnolientos. Mi peinado duraría hasta el día siguiente y no llevaba nada de maquillaje así que no necesitaba nada más.





Abrí los ojos con lo que supuse que eran los primeros rayos de sol. Pero al aclararme la vista descubrí que era Niall, y que tenía su lamparilla de noche encendida porque estaba preparando su maleta.

-¿Qué hora es?- dije cerrando otra vez lo ojos.

-Son las cinco y media, el avión sale a las ocho osea que digamos que no vamos muy sobrados de tiempo jaja- sus ojos ya brillaban desde por la mañana.

-Jaja vale… Ya voy.. ¿no se me ha deshecho la trenza, no?

-Está tan perfecta como tú- me guiñó el ojo.

Me lave la cara, me vestí y preparé todas mis cosas, tarde poco ya que solo tenía que recoger todo lo que me había llevado y volverlo a ter en la maleta.

Después bajamos a desayunar y dejamos las cosas en la entrada de nuestra casa. Allí no había nadie así que supusimos que cada uno estaría en su cocina. Aún era muy de noche fuera y hacía bastante fresco aunque fuera pleno agosto. Con todo esto, preparé dos tazones de leche calientes mientras que mi chico ponía sobre la mesa dos cartones de cereales de chocolate.

Nos sentamos en los altos taburetes y comenzamos a comer, bueno Niall más bien engullía pero le tenía envidia porque por mucho que comiese, no engordaba nada. Al cabo de unos minutos se me durmieron las piernas y los pies por tenerlos en el aire sin llegar al suelo. Niall terminó el primero y metió los utensilios en el lavavajillas, y tras acabar yo, también metió los míos y lo puso en marcha.

Repasé la lista, para asegurarnos de que no nos dejábamos nada y cuando acabamos, salimos fuera.
Al atravesar el marco de la puerta y notar como el aire frío me atravesaba el cuerpo, me encogí e intente calentarme frotando mis manos. Pero no daba resultado.

-Anda ven aquí mi niña preciosa- me ofreció sus brazos y de nuevo, no los rechacé.

Mientras que Niall me abrazaba y entraba en calor, pude ver como las luces de los porches de Louis y de Harry, se encendían. De nuevo, un escalofrío recorrió mi cuerpo, y Niall lo notó porque me apretujó más contra él. Vi cómo Eleanor y Louis salían al porche con sus cosas, y unos segundos más tarde Harry hizo lo mismo. Les saludé con la mano y Niall se giró y se dirigió hacia la casa de Harry.

Eleanor se vino conmigo, para que no estuviera sola, supuse.

-Hola- dijimos al unísono. La dediqué una enorme sonrisa.

-¿Estás nerviosa?- asentí, estaba verdaderamente nerviosa- Tranquila, a mí la primera vez me pasó lo mismo, pero Louis me ayudó a superarlo. Niall hará lo mismo contigo- me dijo sonriente y me guiñó el ojo. Me alegraba mucho haberla conocido.

-Creo que será mejor que vallamos a buscar a buscar a Liam y a Zayn y como no a sus novias jaja- y cada una fue a una casa para avisar a los demás de que el coche llegaría pronto.

Cuando llegué a la puerta de la casa de Zayn, vi que la luz de la cocina estaba encendida, así que supuse que estarían terminando de desayunar. Pero al girarme para avisar a Niall, vi que aún no había acabado de hablar con Harry, ambos estaban muy serios y me miraban de vez en cuando ¿qué estaría pasando? Me temí lo peor, pero decidí tranquilizarme.

En ese momento Carolina abrió la puerta, y me lancé a sus brazos. Ella, con lo cariñosa que era, no me rechazó. Menos mal que había venido conmigo, no habría podido superar aquello yo sola, y me estaba planteando contarle toda la verdad. Al fin y al cabo, era la única que me podía ayudar.














lunes, 2 de septiembre de 2013

Capítulo 26

CAPÍTULO 26

-¡Sorpresa! –Gritamos todos a la vez, viendo como Liam se sobresaltaba por el susto y segundos más tarde, lloraba de felicidad.

-Oh, no llores hermanito- le dije mientras le cogía de la mano. Y él se dejó caer sobre mí, abrazándome de esa manera tan tierna.

-Muchas gracias de verdad, no me lo merezco…

-¡Pues claro que sí!- le corté, ahora mirándole a la cara.- Eres de las mejores personas que conozco y te mereces esto y mucho más ¿vale?- él simplemente, me sonrió.

Le deje con Danielle y me fui con Caro, que estaba colocando a la perfección los aperitivos.

-Hola, hermanita – la dije con una sonrisa de oreja a oreja. Ella me miró un poco confundida, al verme. 

Realmente, estaba muy concentrada en que todo fuera perfecto, y ala vez estar feliz. Esa era mi chica.

-Hola ¿qué tal Liamcito?- respondió ya sonriendo y con ternura.

-Muy bien, estará abriendo los regalos.- me giré para verle allí sentado con su nuevo look que tan bien le quedaba y sonriendo como un niño pequeño- Realmente se merece esto- dije antes de irme con ellos.

Me senté al lado de Harry, ya que Niall estaba con Zayn y yo no quería molestar. Mientras que veíamos como Liam reía y disfrutaba de sus regalos con los demás, Harry me susurró al oído:

-¿Has pensado ya en algo?

-¿Y qué se supone que tengo que pensar?- le respondí yo confusa, sin apartar la mirada de Liam.

-Pues no sé, eres tú la que dijiste…

-La que dijo que aquello se tenía que acabar- le interrumpí.- Eso fue exactamente lo que dije.

-Valla, ya hablas de ello como algo del pasado, ¿eh? – dijo entonces más triste y bajando la mirada.

-¿Y cómo quieres que hable de ello?- había alzado un poco la voz por los nervios y Zayn, Danielle y Eleanor se giraron sorprendidos. Después volvieron a poner su atención en Liam. Suspiré profundamente.-Harry…- me hozo una seña para que me callara.

-Chicos, voy a mi bodega, tengo un vino muy bueno y podemos estrenarlo, si queréis- dijo él entonces, todos asintieron. Yo estaba perdida ¿por qué había cambiado de tema?- Emily, ¿te vienes conmigo?-asentí.



Unos minutos más tarde, estábamos bajando las escaleras hacia la bodega de la casa de Harry. Había muy poca luz, tan solo una pequeña lámpara que iluminaba un cuarto de la habitación. Cuando él estaba eligiendo el vino, yo me senté en una mesa de billar, los pies no me llegaban al suelo. Salió de entre unas altas estanterías llenas de botellas de vino y se dirigió a mí dejando la botella en una mesa de madera.

-¿Por qué hablas de ello como una cosa del pasado?- dijo posando sus manos a ambos lados de mis muslos, me tenía rodeada.

-Porque ambos dijimos ayer mismo que aquello se tenía acabar. Yo amo a Niall- dije sin dudar.

-¿Y a mí no?- frunció el ceño-¿me vas a decir que a mí no me amas?- se acercó aún más.

-No sé lo que pasó ayer Harry, pero yo estoy enamorada de Niall. Y quiero que sigas siendo mi mejor amigo, o al menos de mis mejores amigos. Quedamos en eso ayer-intentaba mantener la calma.

-Pero es el pasado, si para ti lo es, para mí entonces también- nuestros labios prácticamente se rozaban.

-Harry dios mío, no lo empeores- dije suspirando.

Me cogía por la cintura muy despacio, mientras me acercaba a su pecho.

-Harry no lo hagas…

-Shhh

Me tenía muy agarrada y me besó. Después se separó unos milímetros para dejarme recapacitar. No lo hice.
Me volvió a besar más apasionadamente. El escalofrío no, no podía volver a mi, pensé. Le conseguí apartar para respirar.

-Harry, lo siento…

-Yo también, pero ¿te haces una simple idea de qué mierda es esto? No puedo estar a tu lado sin desearte.
Mi mano estaba posada sobre su pecho, y su corazón iba a explotar. Estaba diciendo la verdad. Y yo no podía respirar. Harry lo notó y me besó, pero esta vez para darme aire a los pulmones.

En cuanto las fuerzas volvieron a mis venas, le pregunté:

-¿Me deseas?

-Más que a nada en el mundo, me dejas sin respiración con tu sonrisa, me derrites cuando te muerdes el labio inferior, y cuando te mueves al bailar por estar feliz, deseo que solo seas mía- su mirada era completamente sincera.

-Harry…- le di un pequeño empujón para que se apartase- lo siento, no puedo. -Se apartó sin mirarme a los ojos. Yo aún no había soltado su camisa y la estaba agarrando con mucha fuerza.

Las manos me temblaban y las lágrimas ya rodaban por mis mejillas. Cuando bajé de la mesa, me miró fijamente, ambos estábamos llorando. Le conseguí soltar la camisa. Y me fui hacia las escaleras.

-Vamos, no estarán esperando- le dije. Aún no habíamos parado de llorar.






Capítulo 25


  
CAPÍTULO 25
Era el cumpleaños de mi hermanito mayor así que, tras salir de la ducha y secar mis lágrimas, decidí que tenía que estar guapa para él.
Cuando salí del cuarto de baño, con una sola toalla tapando mi cuerpo desde el pecho hasta encima de mis rodillas, encontré a Niall esperando para pasar a ducharse. No debí haber tardado mucho porque pareció sorprendido al verme. Le sonreí y mis mejillas se ruborizaron.
-Estás, hermosa- me dijo el dulcemente mientras me cogía de la cintura, para acercarme a él.
-Gracias cielo- le dije sonriendo, veía sus ojos centellear, y lo siguiente que recuerdo es que estaba besándole apasionadamente.
Mis brazos, fueron hacia su cuello para rodearlo, por instinto. Noté como la toalla, resbalaba por mi espalda hasta caer al suelo. Aquel momento era hermoso, nunca me había sentido tan bien, estábamos abrazados mientras que nuestros labios jugueteaban con nuestras lenguas. Ya no tenía nada que cubriera mi cuerpo, más que los brazos de Niall.
Nos separamos despacio al tiempo que abríamos los ojos. Se tapó los ojos soltándome de golpe, mientras gritaba de broma “Te prometo que no veo nada de nada. Puedes coger la toalla y taparte y nada habrá pasado, digo de que has estad desnuda!”
-Jajaja eres tonto- decía yo sin parar de reír. Ya estaba tapada. –Yo no quiero olvidar.
Entonces él se quitó las manos de la cara y me miró fijamente, sus ojos aún centelleaban. Esta vez, su semblante era serio.
-Yo no quiero y jamás he querido ni querré olvidar- aquellas palabras salieron de sus labios, como una brisa de melancolía. Y una punzada de dolor  y felicidad surgió de mi pecho.


Niall salió del baño, justo en el momento en el que me terminé de arreglar. Me había puesto una camiseta ajustada de tirantes, azul oscuro. Conjuntada con una falda blanca con estampado de rosas amarillas y azul oscuro, la falda subía por encima de mi ombligo, sobre la camiseta de tirantes. Me puse unas sandalias blancas, unas pulseras y me hice una trenza de raíz que recogí como una diadema, mi flequillo y parte de mi cabello, el cual me había dejado rizado.
Mi chico se puso unos pantalones y un polo de los que le quedaban tan perfectamente bien. Y se colocó su tupé con mi ayuda.
Después, bajamos abajo para ir a casa de Louis, ya que faltarían unos cinco minutos para que llagase con Liam. Cuando llegamos estaba todo preparado y Zayn nos dijo que solo faltaba esperar, que Louis les daría un toque antes de entrar. Apagaron las luces y todo quedó en silencio.
-Ven- me dijo Niall en un susurro, y me cogió de la mano.
Cerré los ojos lentamente mientras me dejaba llevar. De repente, tropecé con un escalón y abrí los ojos en el justo momento en el que Niall me cogía antes de llegar al suelo.
En ese momento nuestras miradas se cruzaron y pude ver un destello en sus pupilas. Miré hacia arriba, desviando mi mirada de la suya y descubrí el hermoso cielo repleto de estrellas.
Me volvió a posar, dejando mis pies en el suelo.
-Nunca me había parado a mirar lo bonito que es el cielo. Nunca lo había podido ver con tan buena perspectiva- le dije. Él me sonrió dulcemente, mientras que me cogía de la cintura.
Pensé que era momento perfecto para decírselo. Antes de mentirle más. No me podía seguir aprovechando de su inocente amor.
-Niall…
-¿Si? - me volvió a hablar con ese tono tan dulce. Me besó dulcemente en la mejilla. El último beso que me daría jamás.
-Verás… yo…
-¡Vamos! ¡Corred, ya están aquí!- gritó de repente Harry desde la puerta de la cocina.
Los dos salimos corriendo hacia la habitación, y estuvimos en silencio, escuchándonos las respiraciones unos a otros, hasta que llego el momento.



jueves, 18 de abril de 2013

Capítulo 24


CAPÍTULO 24
Llegamos a una de las calles principales de Londres, lo supe porque tenía varios carriles de carretera y estaba llena de      
 gente y de tiendas. Después de salir del enorme atasco que estaba allí montado, callejeamos hasta llegar a un parking enorme. Había una guarda de seguridad en la puerta y Niall se bajó  del coche para enseñarle el carnet de identidad. Se subió de nuevo al vehículo, y avanzamos mientras que el guarda abría la puerta.
Tras encontrar sitio en las primeras dos filas y aparcar el coche, salimos de allí dándole las gracias al hombre que cuidaba de los coches de la gente VIP que pasaba por allí.
-¿No te reconoce nadie? No sé, yo lo haría si te viera- le pregunté a mi chico.
-No me suelen reconocer mucho, si fuéramos los cinco chicos sí, pero yendo yo solo y con una chica que nadie conoce, es más difícil. Además somos muy buenos amigos de algunos paparazzis y les prometemos mostrarnos cuando quieran y responder a todas sus preguntas; a cambio de que ellos nos den un pelín más de intimidad. Así que no te preocupes, hoy seré solo tuyo- respondió mientras rodeaba mis hombros con su brazo.
-Me alegra oír eso- le dije sonriendo. Iba a disfrutar de aquello. Sería de lo último que hiciera con él antes de contarle la verdad.
Llegamos al final de la calle, y cuando giramos en la esquina, encontramos el restaurante.
Todo el mundo que trabajaba allí, eran adultos así que muy pocos reconocieron a Niall. Y los que lo hicieron, simplemente le pidieron un autógrafo para sus hijas o algo por el estilo. Nadie preguntó quién era la chica que había estado callada todo el rato y que acompañaba a un famoso al mejor restaurante de Londres. Mejor.
Terminamos de comer, pensaba que yo comía mucho, pero desde luego Niall me ganaba por mucho.
-¿Has comido bien?
-Pues claro, estaba todo buenísimo. Pero nada te gana a ti- dije sonrojándome por la cursilada que acababa de decir.
-Jaja muchas gracias cielo- dejó el dinero en la bandeja.
Nos levantamos y, cogidos de la mano salimos por la puerta del restaurante, agradeciendo y despidiéndonos de los camareros. Quedaban cinco horas para la fiesta y teníamos que comprar todos los regalos y llegar a casa con tiempo para arreglarnos. Y preparar las maletas, porque al día siguiente nos íbamos a América.
El centro comercial estaba cerca, así que decidimos ir andando porque así tardaríamos menos. A aquellas horas de la tarde, no había prácticamente nadie por la calle, lo cual ambos agradecimos, porque así no habría miedo de que descubrieran a Niall.
Pero cuando llegamos a la puerta del enorme centro comercial, descubrimos que dentro, había montones de chicas y chicos adolescentes. Retrocedimos unos pasos, y llevé a mi novio a un callejón donde nadie nos pudiera ver.
-¿Qué podemos hacer?- me dijo él asustado.
-Mmm a ver…-tenía que mantener la cabeza fría. Y aquello dio resultado.- De acuerdo. Tal vez tengas un poco de calor, porque estamos casi a cuarenta grados, pero no hay otra solución.- él asintió decidido a hacer lo que fuera.
En mi bolso, llevaba una sudadera, que había metido allí antes de salir de casa de Harry, por si tenía frío solo con la chaqueta vaquera. La saqué y se la puse a Niall, después le puse la capucha, despeinándole. Pero aquello no era lo más importante en aquel momento. Tras aquello, le puse de nuevo las gafas de sol.
-Listo, no creo que nadie te reconozca, con la cabeza tan tapada, sin rastro de los otros cuatro y con una chica de tu mano- dije en un tono un poco chistoso. Él asintió.
Y nos volvimos a adentrar de nuevo en el centro comercial. Nadie, nos hizo ni caso y estuvo muy bien.
Encontramos todo lo que nos habían encargado los demás  e incluso, nos sobró dinero. Terminamos nuestro trabajo en unas tres horas. Después nos fuimos rápidamente al parking, metimos todo en el maletero, y nos fuimos de vuelta a casa.
-Vaya, esto sí que cansa- dije fatigada por la carrera del centro comercial al coche.
-Jaja menos mal que no eres tú la que tiene que dar saltos y gritos muchas noches durante horas. Los conciertos también tienen su parte mala- respondió él.

Cuando llegamos a casa, Zayn nos ayudó a llevar las cosas dentro y a colocarlas en una montaña enorme. Después nos dijo que nos fuéramos a arreglar ya que ellos ya estaban todos listos.
-¿Cuánto tiempo tenemos?- dije a Niall, ya en nuestra habitación.
-Pues exactamente… una hora y quince minutos, así que vamos princesa, las damas primero- me dijo dulcemente. Después me dio un beso suave en el cuello. Y yo me metí en el baño.
Ya dentro de la ducha, comencé a llorar, tendría que decirle dentro de poco, la locura que acabaría con aquel cuento de hadas. La locura, que acabaría con mi vida.