domingo, 26 de agosto de 2012

Capítulo11


CAPITULO 11

Sabíamos que nuestro amor tenía que ser secreto dado que, nos llevábamos dos años de edad, yo tenía 17 años y a él le faltaba poco para cumplir los 19. Y nuestros padres no nos iban a permitir estar juntos. Que él era famoso; con lo cual no queríamos que sus fans, al igual que yo lo hubiera hecho, sufrieran. Tampoco queríamos que todos los periódicos, revistas o noticias hablaran de nuestra relación porque la descubriría todo el mundo.

Con todo esto, solo se lo contamos a los chicos, quienes ya se lo imaginaban, y a Carolina, quien también nos necesitaba a nosotros para guardar su relación con Zayn, por los mismos motivos.

Pasaron algunas semanas en las que Caro, ellos y yo, ideábamos un plan para poder excusar que nos fuéramos de gira con ellos, sin que nadie sospechara nada. Llegamos a una solución. Los chicos habían organizado un concurso, en el que se preguntaban cosas sobre ellos, y las dos fans que más cosas supieran y contestaran mejor a sus preguntas, se irían con ellos de gira, con todo pagado y profesores que las siguieran impartiendo clases. Las últimas dos cosas fueron las más complicadas, porque ellos tuvieron que buscarnos un profesor, además de instalaciones un poco menos caras para que se pudieran permitir que nosotras estuviéramos allí. También, nos costó mucho a todos tener que mentir a las demás fans porque no había habido ningún concurso como tal; todo era inventado. Al principio Carolina y yo como fans, dijimos que a lo mejor sería buena idea que ellas no supieran nada y así no las dolería tanto, que era lo que nosotras hubiéramos querido estando en su lugar; pero Liam dijo que no podían permitirse mentir más de lo necesario.

Y cuando por fin, creíamos que ya había acabado el trabajo; un mes más tarde, tuvimos que reunir entre las dos a nuestros padres para decirles por qué no les habíamos pedido su autorización.

-Teníamos muchísimas ganas de ganar, y sabíamos que podíamos hacerlo; pero teníamos miedo de que nos lo impidierais- dije yo, casi llorando.

- Por favor no os enfadéis, solo somos adolescentes con muchas ganas de vivir nuestro sueño, estar con nuestros ídolos- dijo Carolina, en ese momento nos dimos la mano; sabíamos que después del susto que les habíamos dado con nuestra escapada a Londres, iba a ser muy difícil que nos dejaran, aunque esta vez fuera con su permiso.

-No creemos que tengáis la edad para ello..- dijo el padre de Carolina acompañado de la afirmación del mío.

-Pero, pensándolo bien, vais con gente que os protege y no se van a separar de vosotras- mi amiga y yo pensamos en que efectivamente nuestros novios no nos iban a dejar solas ni un momento, pero nuestras madres se referían a los guardaespaldas, ojala les pudiéramos decir la verdad- bueno además tenéis profesor así que no dejareis los estudios, ¿verdad?

Las dos asentimos y tras un momento de silencio, y  nuestra gran imprudencia de no controlar los sentimientos, y ponernos a llorar desconsoladamente, suplicando de rodillas; conseguimos que nos lo permitieran.

-Gracias de verdad, no sabéis lo felices que nos estáis haciendo- dijimos al unísono abrazando a nuestros padres. Y nuestras madres quienes también lloraban al vernos, hacernos tan maduras.

Una semana más tarde para organizar el vuelo, y las últimas cosas sencillas, que nos habíamos dejado sin hacer; yo ya estaba doblando las últimas camisetas para meter en mi inmensa maleta, la cual mi madre había llenado con todas las cosas que me pudieran hacer falta incluso en el momento menos pensado.

-Te voy a echar de menos- reconocí la voz mi hermano pequeño, en cuanto la oí salir de su pequeña boca; cuando me di la vuelta, ahí estaba apoyado en el marco de la gruesa puerta de madera de mi habitación.

-Oh, Samuel, no te voy a olvidar yo a ti tampoco; ven aquí- le dije con dulzura, y entonces se acercó y me dio un abrazo muy cariñoso, cosa que no era muy propia de él pero que yo le devolví con mucha dulzura, pensando por primera vez en lo que estaba dejando atrás.

Después, se fue corriendo a su habitación, y vino mi madre a mi habitación. La abracé fuerte, aunque las dos sabíamos que volvería, iba a ser después de algunos meses, y nunca nos habíamos separado tanto tiempo.

-Hija, prométeme que no vas a dejar de estudiar todos los días y que me llamaras al menos cada tres días, ¿vale?- dijo mientras nos envolvíamos en un abrazo- y ten mucho cuidado, por favor.

-Lo haré mamá, todo te lo prometo y gracias de verdad por dejarme vivir esto- la dije sonriendo, a la vez que lloraba, viendo la tristeza en su rostros, y unos segundos más tarde en sus lágrimas.





Capítulo 10


CAPITULO 10

Aterrizamos sin ningún problema, y a la hora prevista; nuestras familias nos estaban esperando en la salida del aeropuerto, hubo muchas lágrimas y abrazos durante por lo menos media hora; después todos nos fuimos a casa.

La semana siguiente en el instituto, todo el mundo me preguntaba qué me había pasado, así que supuse que mi madre había pensado llamar a todas las chicas de clase por si sabían algo de mí. Y en baloncesto, Carolina y yo nos reímos y lloramos de todo lo que habíamos pasado; y nos daba igual quién nos miraran raro, estábamos muy orgullosas de ser fans y entonces amigas, de esos increíbles chicos.

Tras unas dos largas semanas de rutina y, por mi lado tristeza al recordar a Niall, todo el mundo había olvidado lo que había ocurrido y las cosas volvían a ser igual.

Una tarde me quedé sola en casa; mis padres estaban trabajando y mi hermano se iba a quedar a dormir en casa de un amigo. Yo estaba relajada, y tumbada en mi cama leyendo un libro de amor, de hecho mis favoritos trataban de lo mismo.  

El caso, es que de repente, escuche el sonido de las ruedas de un coche, algo que me extrañó porque no pasaba prácticamente ningún coche a esas horas de la tarde; así que me acerqué a le enorme ventana de mi habitación, y vi que efectivamente había un choche negro y reluciente, aparcado en la puerta de mi casa, en frente del jardín. Vi que alguien bajaba del coche. Me quedé  sorprendida al ver que el pie que se osaba en aquella estrecha acera, llevaba como calzado unas deportivas típicas de un adolescente,unas supras. Aquello hizo que el vello de mis brazos se erizara. De repente una cabeza de pelo rubio muy particular, asomó por encima de la puerta del lujoso coche. Imposible. No podía ser, era una locura. Y así era, bajé corriendo las escaleras y abrí la puerta de la calle, muy asustada y emocionada. Entonces le vi. Era imposible, pero así era.

-¡Niall!- fui corriendo hacia él- dios mío, ¿pero qué estás haciendo aquí?- dije ya sin prácticamente aliento.

-He venido desde Inglaterra, por ti- vi como las lágrimas empezaban a caer por sus mejillas, y se las intenté secar, pero me daba miedo equivocarme otra vez.-Te necesito para vivir, he estado estas semanas intentando soportarlo, pero no puedo, es que te quiero muchísimo y te ruego que me perdones.

-Niall- dijo entremedias de un suspiro muy profundo, para calmar las ganas de llorar- yo, ¿me estás diciendo que-me interrumpió.

-¿Qué he venido hasta aquí solo para calmar mis ganas de morir al verte?  Si,- esa frase me dejó de piedra, era precioso, y yo le amaba.

-Eso es lo más bonito que alguien me haya dicho o hecho por mí, jamás- dije, y ya sin dudar acariciándole la mejilla. 

Entonces él se acercó a mi, y yo me mantuve quieta; me besó delicadamente, y después con más pasión y duración. Yo le cogí por detrás del cuello, y nos seguimos besando durante un buen rato.

Después, envió y dio tarde libre a su chofer, y nos fuimos dentro de casa. Una vez cerrada la puerta, nos miramos y nos volvimos a envolver en otro largo y apasionado beso. Poco a poco noté como él, iba tirando del tirante de mi camiseta fina y sencilla; se lo permití. Seguidamente mientras sin parar de besarnos, el me quietaba la camiseta, yo aprovechaba y le desabrochaba torpemente los botones de la suya.

Cuando ya estábamos los dos sin camiseta, dejamos un momento de besarnos, notando cada uno la respiración entrecortada del otro, nos susurramos unas palabras al oído, aunque no había nadie más en casa.

-Te amo Emily, y jamás dejare de hacerlo, te lo prometo mi amor- me susurró antes de besarme delicadamente en el cuello.

-Te amo Niall, siempre lo he hecho y siempre lo haré, te lo prometo- nos abrazamos notando el tacto de nuestras pieles tocándose.

sábado, 25 de agosto de 2012

Perdonadme

Solo quería decir que siento mucho no haber subido hoy los dos capítulos de la novela, subiré ahora uno, y mañana los dos correspondientes. He tenido algunos inconvenientes y no he podido conectarme a internet. Siento haberos disgustado lectoras preciosas, lo siento. 

viernes, 24 de agosto de 2012

Capítulo 9


CAPÍTULO 9

Nos sentamos en nuestra correspondiente fila de asientos, unos segundos antes de que el avión despegara. 

Tuvimos la buena suerte de que nos tocara en dos asientos de un pasillo a parte, porque así teníamos el suficiente espacio y podríamos hablar de lo que quisiéramos sin que nadie se sobresaltara al  oír que habíamos viajado solas.

Metí la mano en el bolsillo delantero de mi mochila para buscar la carta de los chicos y recordar y volver a sentir las emociones que me proporcionaba. Pero cuando cogí  el sobre y lo abrí, me di cuenta de que había dos cartas, la que ya había leído y una nueva carta, firmada en su sobre por Harry, pero cuando la fui a abrir para leerla, se me escapó y se coló por la ventana que Carolina llevaba abierta. “Oh no” pensé. ¿De qué trataría esa carta?

Al ver mi cara de preocupación, Carolina me miro, con cierto gesto en el que pude leer la pregunta que en ese momento rodaba por su cabeza: ¿Qué ha ocurrido ahora? La enseñé la carta que las dos habíamos leído horas antes, y la expliqué que había otra carta que no había podido leer porque se había volado, y que estaba firmada por Harry. Entonces vi su gesto de desaprobación, no le gustaba algo de lo que había dicho y eso me preocupaba.

-¿Qué pasa? ¿Por qué pones esa cara?- la pregunté con voz dulce.

-Nada, perdón si te he preocupado es que estoy cansada- miró para otro lado, y eso me hizo saber que tenía algo más que decir, dado que lo que acababa de decir no era la verdad.

-Oh, venga Caro no me mientas, te conozco desde hace meses, pero eso ha sido suficiente para saber qué piensas, y ya sabes que tengo muy buen sentido la de intuición- me eché el pelo hacia atrás imitando el  gesto que la gente hace cuando quiere presumir de algo. Entonces me di cuenta de que no debería haber sido así de orgullosa.

-Lo único que me pasa es que…. o, por dios dejémonos de rodeos. Harry, te ha enviado una carta, sorpresa, sin que tú lo supieras y te la ha metido en la mochila para que después la vieras ¿no sospechas nada?- estaba claro que algo, no sabía qué, me había cegado; porque se veía que mi amiga sabía de lo que estaba hablando y no dudaba ni un pelo.

-Pues no sé, sería un detalle de despedida ¿qué habría de pensar y por qué?- me había perdido, y no quería dejar este asunto en el aire.

- A ver hermanita, cielo, está claro que el amor te ha dejado ciega  por completo, tanto que ni sabes que es lo que te lo ha hecho- dijo ella con una sonrisa que le llegaba hasta las orejas y una voz muy dulce.
Prosiguió pero vio mi rostro de miedo, intriga y a la vez confusión, y me cogió la mano.
-Harry te quiere- dejó un poco de espacio de silencio antes de seguir, por si yo quería decir algo; pero no fue así, aquello me había dejado de piedra.-Se que es difícil de asumir pero, te prometo que yo no te mentiría sobre un tema tan serio como este, y la verdad es esa. Has estado pensando tanto en Niall, que ni te has dado cuenta de que Harry velaba por ti cada segundo.

Conseguí, reaccionar, pero no quería creer aquello, no quería pensar que yo le había hecho tanto daño a alguien que me importaba tanto como Harry.

-Pero es imposible Caro, si ni me conoce lo suficiente para enamorarse de mí; es verdad que nos hemos hecho muy amigas suyas y que seguiremos en contacto y eso, pero no creo que…además, ¿Qué podría ver él en mí?

Suspiró muy profundamente, aunque no supe interpretar si era para relajarme a mí, o a ella misma. Después me sonrió, como a un niño pequeño cuando dice una tontería pero al ser tan indefenso, le das la razón y le acaricias.

-Para encontrar el amor no hace falta, ni sentido del gusto, ni tiempo; solo hace falta corazón.

Al terminar ella de pronunciar esas palabras las dos nos quedamos en silencio, aquello había sido una verdad como un templo; y la consideré durante un rato.

Cuando ya llevábamos un rato sin hablar, Carolina volvió a interesarse por el tema, y no me pareció mala idea, ya que no tenía otra cosa mejor que hacer.

-Pero a aparte de lo que te he dicho hace un momento, hay otra pregunta que ronda por mi mente y que no me deja tranquila- la dejé proseguir, en señal de que respondería a su pregunta.

-¿Tú quieres a Harry?- lo dijo muy intrigada por mi respuesta; pero yo no sabía que responder a eso, en fin yo amaba a Niall.

Entonces como si me leyera la mente, Carolina respondió a mi duda, aún esperando mi respuesta.

-No te pido que me digas que no amas a Niall, solo quiero saber si sientes algo por Harry, y no pasa nada si así es – su tono era muy dulce y dado que era como mi hermana mayor, pues respondí exactamente lo que sentía.

-Solo, te puedo decir que no estoy segura, pero hay algo  en él que me agrada y me encanta. Es algo muy confuso porque no te puedo afirmar que le quiera, ni que no- no había mentido, era justo lo que tenía que decir.

-De a cuerdo-dijo después de quedarse una rato pensativa- te entiendo, pero si los dos te quisieran ¿a quién elegirías?

La azafata dijo que haríamos una votación, sobre qué película quería la gente que pusieran, en la pequeña televisión que se encontraba en el centro de la zona del centro del avión.

Capítulo 8



CAPÍTULO 8

Llegamos a una tienda de ropa, y ellos se fueron a la parte de hombre mientras yo miraba sin prestar mucha atención a lo que veía, en la zona de jóvenes. En los altavoces del comercio, sonaba la canción “Look after you” de Louis tocando el piano. Comencé a tararearla y Harry apareció por detrás y me ofreció su mano para bailar, había un espacio muy grande y la tienda estaba vacía, solo se oían los gritos y risas de Liam y Louis. Así que acepté, al fin y al cabo sería lo último que haría allí.

Le cogí del cuello, suavemente, entrelazando mis manos por detrás, al mismo que tiempo que él hacía lo mismo con mi cintura. Pude observar que no se tenía que curvar hacia abajo, y eso me hizo darme cuenta de que yo no tenía que ponerme de puntillas tampoco; teníamos las alturas perfecta. No, no tenía que quitarme ese pensamiento de la cabeza, yo amaba a Niall y siempre sería así.

-Gracias por ser tan bueno y atento conmigo Harry, de verdad te estoy muy..-no me dejó acabar la frase.

-Yo siempre cuidaré de ti, siempre… .

¿Qué había querido decir con eso? Se acercó a mí y yo se lo permití, me dio un beso en la mejilla y antes de que siquiera nos diera tiempo a separarnos, Liam y Louis aparecieron uno a cada lado de nosotros y empezaron a hacer tonterías; yo sin poder resistirme empecé a reírme a carcajadas.

Volvimos con Zayn y Carolina, quienes parecían completamente unos enamorados, miré hacia otro lado porque no podía soportar ver la situación que yo no había podido tener. Sonreí a mi amiga y me fui con Liam, quien estaba buscando algo en su mochila, cuando llegué escuche su preciosa voz que surgía en el calmado ambiente; estaba tarareando “I want”. Le acompañé en su solo, y cuando acabamos se dio la vuelta nos sonreímos y nos abrazamos, nos abrazamos como nunca me había abrazado con nadie, le quería, le quería muchísimo más que a un hermano.

-Te quiero muchísimo Liam, más de lo que yo misma creía quererte.
-No he estado ni un solo día entero contigo, y te quiero tanto como a mis hermanas de verdad; me has ayudado a comprender muchas cosas y a ver un lado divertido de los chicos que no había vis…, me has ayudado a comprender muchas cosas.

Los dos esbozamos una gran sonrisa en nuestros rostro. Harry vino corriendo y nos dio tal empujón a los dos que caímos los tres al suelo; no habíamos dicho una palabra cuando nos estábamos riendo a carcajadas de nosotros mismos.

Era la hora de irnos, nos despedimos durante más de cinco minutos de ellos, y mientras Carolina, se despedía de su nuevo novio Zayn, me acerqué Harry porque le notaba raro.

-Harry, ¿estás bien?- le cogí de las manos y  las tenía frías, muy frías. Eso me preocupó todavía más.

-Sí, no te preocupes, corre perderás el avión- miró hacia otro lado pero hice que mirara hacia mí tocándole, con un gesto muy suave y delicado pero a la vez instintivo, la mejilla.

-El avión no sale hasta dentro de tres minutos y no pienso irme sabiendo que estás mal- no tenía ganas de irme eso lo primero, y por otro lado, quería a Harry y no me iba a permitir verle así, porque no podía soportarlo.

-¿Te importo tanto?- sabía lo que le iba a responder, pero Harry era ese tipo de personas a las que les gusta ponerte a prueba. Así que ignore el comentario, y me lo tomé por el lado positivo.

-Me importas mucho más de lo que crees, y no porque seas do One Direction ¿vale?, y no se te ocurra volverme a preguntar una cosa tan absurda.

Le sonreí, me devolvió la sonrisa; en ese momento pude ver el verde bosque con clorofila, que brillaba en sus redondos y enormes ojos. Le besé en la mejilla una vez y la segunda en la parte superior del labio, sin que llegara a ser un beso en los labios, simplemente algo cariñoso.

jueves, 23 de agosto de 2012

Capítulo 7


CAPÍTULO 7

Llegamos al aeropuerto dos horas antes de que el vuelo saliera; ya habíamos facturado las maletas y estábamos en la zona de espera para que saliera nuestro avión. Quedaba aún hora y media, pero los chicos no habían llegado todavía, estábamos sentadas en las ruidosas y delicadas sillas de plástico que había allí. 

Mientras aguardábamos por ellos, Carolina daba vueltas de un lado para otro, muy nerviosa y aguantando la tentación de salir corriendo y no volver al país; y mientras yo, jugaba con los dedos de mis frías manos, veía los rayos de sol  reflejar en las yemas, como un ángel sonriendo; como Niall sonriéndome.

Un poco después, vi a Harry aparacer detrás de los guardas de seguridad de la facturación de maletas.

-¡Harry!- grite, y fui corriendo a abrazarle; gesto que él me devolvió, - pensaba que no vendrías.

-¿Cómo no iba a venir? tenía que despedirme de unas buenas amigas, no te iba a dejar tirada.-me sonrió y yo le sonreí; en ese momento me daba igual que la gente me mirara, que pensara que éramos pareja, cualquier cosa; solo me importaba disfrutar de este momento, del cual sabía que no iba a haber repetición.

-¡Hola chicos! menos mal..-Carolina grito y fue corriendo a abrazar a Liam, Louis y  Zayn que acaban de aparecer. Niall no había venido.

-Chicos, os he echado de menos y ni siquiera ha pasado un día- mientras Caro se dirigía a Harry, yo fui a abrazar a Louis, quien me recibió con una nariz de payaso, y después me estrechó en sus brazos tanto que creí aquel abrazo no acabaría nunca, así que yo tampoco le solté por un buen rato.

-Liam, Zayn…- las lágrimas rodaban por mis ojos y no podía pronunciar las palabras, que tanto tiempo llevaba esperando decirles; ellos simplemente me envolvieron en un enorme abrazo, que nos rodeaba a los tres, y en ese momento la emoción y felicidad que sentía me llevó a pronunciar las palabras casi sin darme cuenta.

-Os quiero mucho, sois de mi familia.

Carolina también estaba llorando movida por la emoción, y Zayn le cogió la mano mientras que Harry pasaba su brazo por mi espalda; me apoyé en su hombro pero mis lágrimas no cesaron.

-Nosotros os queremos como a unas hermanas de verdad pero pequeñas-dijo Liam sonriendo mientras nos guiñaba el ojo a las dos.

En ese momento me sentí mucho mejor, sabía que podía confiar en ellos para todo, porque ahora sabía que ellos me querían tanto como yo les quería ellos. Tenía a Harry cubriéndome la espalda y dándome una sensación que solo había sentido cuando nos casi nos besamos la noche anterior, pero sin saber por qué seguía notando un espacio muy vacio dentro de mí, que no me dejaba llegar a ser realmente feliz.

Entonces Louis como si me leyera el pensamiento dijo que nos fuéramos a dar una vuelta por allí viendo los puestos que había, hasta que saliera nuestro vuelo, para relajarnos. Dejamos a Zayn y Carolina a solas, y nos dirigimos a la zona de comercio como una pandilla normal de adolescentes, gracias a que la gran mayoría de la gente eran adultos y no reconocieron a los chicos.

Capítulo 6



CAPITULO 6

Ya estábamos en nuestra habitación, con los pijamas de pentalón corto y camiseta de manga corta o en mi caso de tirantes, estábamos tumbadas en la cama después de haber recibido los gritos y lágrimas de nuestras madres al haberlas llamado por teléfono para decirles que al día siguiente volvíamos a nuestro país y que estábamos perfectamente.

-Bueno, al final con Niall nada de nada ¿no?- lo dijo de forma muy tranquila para que yo no me alterara.

-Pues no…, la verdad duele muchísimo, pero..-cerré muy fuerte los ojos para no llorar, tan fuerte que creí que los párpados me iban a estallar.

-Ey, no te preocupes, lo siento por habértelo mencionado, pero habrá más chicos que te querrán por como eres y no te tendrán que hacer cruzar casi medio mundo para comprobarlo, si de verdad te quiere irá hasta ti a nuestro país.

-Bueno, no hablemos de eso, ¿qué tal con Zayn?- quería quitarme a Niall de la cabeza asique decidí dejar de hablar de mí y empezar a hablar con mi mejor amiga de cómo la estaba yendo el viaje.

-Pues la verdad muy pero que muy bien, ahora que le conozco en persona y se como es por dentro además de por fuera, ¡me gusta muchísimo más!- movía mucho las manos por lo alegre y nerviosa que estaba, así que me hache un poco hacia un lado para que no me diera sin querer – nos hemos hecho muy amigos, espero que lleguemos a algo más….-se enrojeció.

-Pues claro qué vais a llegar a algo más, Zayn es un chico genial que sabe apreciar a una chica de verdad.-

La cogí la mano y la sonreí, ella me devolvió la sonrisa y nos dormimos en seguida.

Al día siguiente, nos levantamos temprano, nos duchamos, nos arreglamos, recogimos la habitación dejándola exactamente igual a como nos la habíamos encontrado cuando vinimos.
Cuando subimos por segunda vez después de haber desayunado; Carolina me dijo que si teníamos tiempo de sobra para no salir corriendo y le dije que por supuesto. Entonces ella me dijo que tenía algo que darme, y yo muy sorprendida e intrigada quise saber de qué se trataba; me dio un pequeño, blanco sobre, y me dijo que se lo había entregado el recepcionista del hotel esa misma mañana ; ya que era la primera carta que llegaba de madrugada.

-¿Qué es?

-No tengo ni idea pero ábrelo yo también estoy muy intrigada- parecía muy nervios y tanto a ella como a mí nos temblaban las manos; lo abrí y comencé a leer la carta que se hallaba dentro:

“Hola, chicas tanto a Emily como a Carolina, solo queríamos agradeceros lo bien que no hicisteis pasar el rato ayer, os la debemos; por ello mañana os iremos a ver al aeropuerto y nos quitaremos la vergüenza para hacer el ridículo delante de tanta gente como haga falta, para no olvidar esto que nos habéis hecho pasar, porque habéis sido las únicas fans con las que hemos podido ser nosotros mismos y no cinco chicos famosos, que están de gira, porque con nosotros sabemos que habeis sido vosotras mismas, porque os lo mereceis por ser tan valientes, porque os queremos tanto como a unas hermanas; de verdad gracias a vosotras y al resto de directioners somos felices y nos levantamos con una sonrisa cada día.

En cuanto a lo de Niall de corazón Emily lo sentimos mucho, sabemos que te ha dolido, y la verdad ni nosotros nos los esperábamos, pero para no mentirte, estaba muy ilusionado con lo de esta noche, pero lleva unos días muy raro, ni yo mismo le consigo sacar lo que le pasa; no te puedo asegurar que mañana valla a despedirse pero, nosotros no faltaremos; prometido.”
Harry, Zayn, Louis, y Liam.

-Es, es……- las lágrimas rodaban por mis mejillas y el nudo que tenía en la garganta debido a la emoción, no me permitía hablar.

-Nosotras también os amamos más que a  unos hermanos…- a ella tampoco se le podían contener las lágrimas; nos dimos las manos para permanecer más fuertes.

Pero eso nos había debilitado demasiado, no queríamos dejar Londres, no queríamos dejar nuestra aventura, no queríamos dejar a las cinco mejores personas que habíamos conocido nunca.