martes, 18 de septiembre de 2012

Capítulo 16


CAPITULO 16

Estábamos en la puerta de la casa de Niall, esperando a que viniera la limusina a recogernos para llevarnos al aeropuerto. Carolina me iba a acompañar, ya no solo por Harry, sino porque no quería dejarme sola. En esos momentos era cuando de verdad me daba cuenta de lo buena amiga que era.

Harry, había dejado sus cosas junto a las mías y se había ido a su casa para terminar de recoger lo que le faltaba, y mi amiga aún no había salido de casa. Yo había tomado la decisión de irme, y no podía mirar atrás. Pero cuando me di la vuelta disimuladamente y vi a Niall llorando, mientras miraba hacia otro lado para disimular; no aguanté más, en cuanto sus ojos se cruzaron con los míos me lancé hacia él, y le abracé con los brazos temblorosos.

-Niall, dios mio, no puedo vivir sin ti; y lo sabes pero es que no podría soportar dejar solo a un amigo- el me cogió de la cintura con una mano y con la otra me acarició el rostro expandiendo mis lagrimas.

-Ya lose, por eso no te impido ir. Tú eres mi vida y hay veces en las que la vida toma un camino distinto y duele mucho que se valla pero..- no podía continuar así que lo hice yo.

-Pero, volveré muy pronto Niall, mi amor te lo prometo. Y te llamaré todos los días, una vez por la tarde y otra por la mañana ¿vale? –vi como una sonrisa se asomaba por sus labios, y le besé dulce y apasionadamente.

El coche llegó  y Harry subió sus cosas al maletero ayudando a Niall a subir las mías. No me dejaron opción de cogerlas yo. En seguida apareció Carolina acompañada de Zayn quien la besó por última vez antes de que ella se subiera al coche sollozando.

Me acerqué a Zayn y le abracé, el también lo hizo con mucha fuerza.

-Volveremos pronto y os veréis antes de lo que imaginas, te lo prometo Zayn- le dediqué una sonrisa.

Todo esto era muy duro pero ninguna íbamos a dejar solo a Harry.

Me acordé de que aún estábamos en Inglaterra, con lo cual no haría falta coger avión, y la distancia era más corta. Harry se sentó a mi lado, mientras que yo con el hombro opuesto, sostenía la cabeza de Carolina quien sollozaba susurrando. Pensé que me dirigiría alguna palabra, pero simplemente suspiró y apoyó su brazo en el poyete de su ventana y la cabeza sobre él. En ese momento comprendí que realmente necesitaba nuestra ayuda y no podía demostrarle apoyo si llorábamos porque nos separábamos de los demás. Al fin y al cabo lo habíamos decidido.

El viaje duró mucho más de lo que esperaba y tras llevar unas horas sin el peso de mi amiga en el hombro; sonreí a Harry y me dejé caer en su pecho. Él me rodeo con los brazos y me agradeció de todo corazón todo lo que hacía por él.


Abrí los ojos lentamente y me percaté de que me había quedado dormida envuelta en los brazos de Harry. Giré la cabeza un poco y vi que Carolina estaba aún dormida.

-¿Estás despierta?- dijo Harry en un susurro que me dejo helada la nuca. Me reconfortaba que fuera así de dulce conmigo. Levanté la cabeza y me quedé muy cerca de su rostro. Le dediqué una sonrisa; él me la devolvió.

-Lo siento si te he molestado, no me di ni cuenta de que me dormía- dije entre una carcajada.

-No te preocupes, yo también he estado dormido un buen rato. Y de todas maneras ya hemos llegado- concretó mientras miraba por la ventana.

Hice lo mismo que él y me puse a observar la ciudad de Holmes Chapel.

-Es preciosa- le dije con cierto tono de fascinación. 

En verdad lo era, tenía grandes edificios y los patios de las casas tenían un césped verde como los bosques. Un verde como los ojos de Harry.
                       
                


                         --------->FIN DE LA PRIMERA PARTE<-----------


jueves, 13 de septiembre de 2012

Capítulo 15


CAPITULO 15

Estábamos sentados todos en la mesa cenando los increíbles platos que Louis, Zayn y Niall habían preparado. Nos preguntaron si después queríamos hacer una visita por cada una de sus casas, y nosotras asentimos ansiosas por que se nos cortara la respiración al verlas.

Cuando habíamos terminado de cenar, y de dar una vuelta turística por cada una de las casas; nos despedimos, nos dimos las buenas noches y nos fuimos cada una a nuestra casa.

Niall y yo entramos en nuestra habitación sin soltarnos la mano y sin haber dicho ni una sola palabra durante el trayecto hacia allí.

-Voy a ponerme el pijama, ¿vale?- le dije sonriendo, después de darle un suave beso en la mejilla. Me dirigí hacia el vestidor.

Cuando terminé me coloqué bien el escote de la camiseta de tirantes, ya que no llevaba sujetador; y salí de la pequeña habitación. Encontré a Niall con unos bóxers anchos y sin camiseta, sentado en la cama. Cuando me vio, me contemplo durante unos instantes y después sonrió con satisfacción. Yo dejé la ropa en un cajón del armario; y me coloqué mirando a Niall, posando sobre sus rodillas, las mías. Le cogi por detrás del cuello y le besé despacio pero apasionadamente; él me devolvió el gesto, cogiéndome por la cintura y arrastrándome con él hacia el centro de la cama.

A la mañana siguiente desperté y al ver que Niall me tenía agarrada muy fuerte, y que aún estaba dormido; decidí quedarme quieta disfrutando del momento.

-Buenos días, preciosa- dijo él en tono suave, y soñoliento.

-Pensaba que estabas dormido- le contesté, a la vez que me giraba para mirarle a la cara y sus relucientes ojos azules.
-Es que he notado tu corazón latiendo tan fuerte sobre mi pecho, que me he despertado muy agradecido de oírlo- me apartó el flequillo de la cara y puso sus labios sobre los míos.

Una hora más tarde; tras habernos duchado y vestido entramos en la cocina, donde Liam y Louis terminaban de preparar el desayuno. Noté que había demasiado silencio, mucho más de lo habitual; de hecho nunca había silencio, excepto en ese momento. Algo iba mal.

-Louis, ¿qué pasa?¿dónde están los demás?-le dije muy preocupada.
-Carolina y Zayn aún no han venido a desayunar, se estarán preparando- parecía que no tenía ganas de seguir, así que le volví a preguntar sobre Harry.

-¿Ha pasado algo con Harry? – él cerró los ojos y no me contestó; Niall y Liam me miraban, con tristeza y a Liam le rodaban lágrimas por las mejillas. Eso era demasiado.-¡Tenéis que decirme qué pasa! Lo sabéis todos y no me lo queréis decir..- las lágrimas caían a gran velocidad y en abundancia por mis mejillas.

-La hermana de Harry está enferma- me dijo Liam, en seco. Se dio la vuelta y siguió cocinando. Todos siguieron con sus tareas secándose las lágrimas.

No lo podía creer, era demasiado. Ella era la mejor amiga de Harry y además su hermana. Tenía que ayudarle.

Salí a toda velocidad de la cocina de la casa de Louis y me dirigí sin parar de correr hacia la casa de Harry. La puerta estaba entreabierta cuando llegué y había unas maletas al lado del porche. “No puede ser” pensé. “No por favor”, rogué mientras sin llamar me adentré en su casa y subí corriendo las escaleras. No tenía aliento, no podía respirar; pero tenía que encontrarle.

Cuando llegué a la puerta de su habitación, estaba entornada,  y le pude ver sentado en la cama con la mirada perdida y sus manos agarrando un colgante. No soportaba verle así.

-Harry, dios mío, lo siento mucho- dije mientras entraba en la habitación, aún con la respiración entrecortada. Él se levantó y corriendo me abrazó, con mucha intensidad. Cerré los párpados, muy fuerte para no llorar; pero no logré nada. Harry no dijo nada solo lloraba desconsoladamente, y yo lo entendía porque su hermana era lo más preciado que tenía.

Me separé un poco de él, y puse mis manos alrededor de su cuello con suavidad.

-Sé lo importante que es ella para ti Harry, y haré lo que sea necesario para ayudarte a seguir adelante, porque se va a poner bien ¿vale?- la voz me temblaba demasiado debido al disgusto; y no conseguí convencerle, lo vi en su mirada.

-Gracias de verdad, eres muy buena amiga, pero no me puedes ayudar porque me voy a casa, dejo la banda todo el tiempo que sea necesario- dijo tan duramente, que fui yo la que se puso a llorar de nuevo- volveré a la banda lo prometo.

-Pero Harry, no es la banda lo que de verdad me importa, si no tú, no puedo estar sin ti, aunque ame a Niall- era la única solución, Niall era mi vida, pero sin Harry faltaría un cacho de ella también; volvería pronto, así que se lo dije- si tú te vas yo me voy contigo; y no aceptaré réplicas.

Harry hizo amago de decir algo, pero con mi último comentario, prefirió callarse. En ese momento apareció Carolina, quién se dirigió corriendo a Harry y le abrazó mucho más fuerte de lo habitual. Niall la acompañaba, y cuando llegó se quedó parado en la puerta, con la mirada cansada y muy triste. Me levanté, me puse a su lado, le cogí la mano y le sonreí, gesto que él me devolvió.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Capítulo 14


CAPITULO 14

Tras enseñarme toda la casa, Niall y yo entramos en la que parecía ser nuestra habitación.

-Y aquí es donde dormiremos tú mi princesa y yo, ¿te gusta?

-¡Me encanta! Niall, es preciosa; realmente preciosa ..- dije sin soltar su mano.

Me acerqué al balcón para contemplar las vistas; las cuales eran realmente preciosas, aparte de que estuviera anocheciendo, lo cual lo hacía aún más bonito. Niall me cogió de la cintura y comenzó a besarme el cuello; cerré los ojos y me imaginé que estábamos completamente solos en el mundo, que podíamos hacer lo que quisiéramos donde, cuando y como quisiéramos.

Me giré hacia él y le bese apasionadamente. Después el me volvió a besar envolviendo sus manos alrededor de todo mi cuerpo. Nos adentramos en la habitación y le conduje muy despacio sin parar de besarle, hacia la cama. Me tumbé y él se quitó la camiseta y se recostó sobre mi pecho, acariciándome todo el cuerpo.  Se levantó posándose sobre un codo, y comenzó a quitarme la chaqueta, seguido de la camiseta. Cuando me encontraba en ropa interior, él posó la cabeza en la almohada, y yo la mía sobre su pecho. Mientras notaba sus palpitaciones, y el aire  que entraba por el balcón acariciar mi espalda, cerré los ojos; y disfruté de ese momento; en el que era suya y Niall me protegería de todo.

Me despertó un grito de Louis desde debajo del balcón diciendo que había que bajar para la cena. Así que nos pusimos las camisetas, nos dimos la mano y bajamos al patio para reunirnos con los demás. Cuando llegamos; a la cocina, de la casa de Harry, donde estaban preparando la cena Harry y Liam; Niall se quedó para ayudarles y supuse que por las horas que llevaba sin comer, aprovecharía para dar algún que otro bocado. Yo me dirigí al patio.

Cuando llegué, Carolina estaba sentada en un sofá al lado de la mesa, ya preparada. Estaba leyendo una revista y, puede ver en su rostro una sonrisa que nunca antes había visto. Y me sentí muy orgullosa de mi misma.

-Hola guapa, ¿qué haces aquí sola?- pregunté al tiempo que me sentaba a su lado.

-Zayn se está duchando y a mí no me importa volver a tener estos ratos de estar sentada en el sofá viendo una revista de mis ídolos- dijo entre carcajadas.

-Oye-volvió a decir después de vacilar un momento- cuando volvíamos en el avión, hacia España; te hice una pregunta que no contestaste- prosiguió un poco insegura- tu..

En ese momento aparecieron Liam y Harry gritando. Nos cogieron uno a cada una, y nos tiraron con ellos a la piscina. Cuando estaba debajo del agua, solo notaba a Harry agarrándome con toda su fuerza, casi sin dejarme respirar, lo poco que podía bajo la superficie.

Cuando salimos, yo me dirigí a las escaleras viendo como Liam y Carolina se quedaban jugando a salpicarse con el agua. Por un momento, me di cuenta de que no se oía a nadie andando a través del agua detrás de mí. Me di la vuelta y vi a Harry parado en el medio de la piscina mirándome con atención.

-Harry – le dije en tono dulce- ¿vienes conmigo?- el asintió con la cabeza y se dirigió hacia mí. Le di una toalla de las que tenían colocadas en una banqueta de estilo retro al lado de una sombrilla cerrada.

Cuando me estaba terminando de escurrir la ropa; le mire como lo hice aquel día que canté con él en un escenario, donde horas antes había dado un concierto con los chicos. Como aquel día en el que no estaba saliendo con Niall.

Pude notar en sus brillantes ojos verdes, cierta tristeza y melancolía. Me acerqué más a él y le cogí del brazo delicadamente. Alzó la mirada, y yo me perdí en sus ojos, como en un bosque lleno de enormes árboles, en plena noche. No me acordé de que te tenía algo que decirle.



viernes, 7 de septiembre de 2012

Capítulo 13


CAPITULO 13

Llevábamos un rato sentados en el coche escuchando las bromas de Liam y Louis, cuando llegamos a una verja; la cual el chofer abrió enseñando una tarjeta que un radar examinó.

-¿Qué hacemos aquí?- le pregunté en voz baja a Niall.

-Nos quedaremos dos días más en nuestras casas antes de partir otra vez para la gira- respondió el dulcemente. Cuando pronunció esas palabras noté su respiración en mi cuello; y me hizo sentir suya otra vez.

Pero me asombró que vivieran allí, no me imaginaba el estilo de casas de las películas.

-¿En serio vivís aquí?- dije sorprendida y confusa.-No puede ser, es decir sois ricos pero, ¿tanto?- proseguí tono chistoso.

Todos se empezaron a reír, excepto que Carolina, que al parecer  tenía la misma duda que yo. Sus risas resonaban por toda la limusina, y pude ver como Harry, se paraba de reír y me observaba con una mirada muy suave y a la vez deseosa. Preferí mirar a otro lado porque me estaba poniendo tan nerviosa que me temblaban las piernas.

El chofer aparcó en la acera de la izquierda entre cinco casas que parecían estar formando un pentágono a propósito. Cuando me baje del coche me quedé  contemplándolas un buen rato. Eran realmente bonitas; y el lugar y la posición en los que se encontraban también.

Pude observar que, aunque las cinco casas estuvieran juntas y todas ellas fueran enormes y lujosas; cada una de ellas tenía un pequeño detalle que delataba quién era su dueño.

Una de ellas era completamente cristalina; literalmente. Tenía todas las paredes de cristal y tenía una forma más  o menos rectangular, el techo era de metal y oscuro, prácticamente negro. Con esto pude deducir que al propietario no le gustaba mucho dormir, por la cantidad de luz que entraba y le gustaba mucho ir en manga corta porque el tono oscuro producía mucho calor. En resumen esa casa era de Louis.

A cada uno de sus lados había otras dos enormes casas  que estaban giradas en forma diagonal de manera que formaban el pentágono. La de la derecha era medianamente normal, enorme y lujosa pero sin ninguna forma especial, era de alguien relajado y misterioso porque solo se podía descubrir por dentro. Por fuera era todo un misterio. Era de Zayn.

La de la izquierda, por otro lado, era asombrosa y muy trabajada, tenía forma ovalada, y estaba acristalada toda la planta baja. La primara planta donde posiblemente se encontrarán los dormitorios, estaba cubierta por el redondo y blanco tejado. Me costó un poco averiguar de quién era, pero más tarde descubrí, que su forma era parecida a la de un caparazón de una tortuga. Aunque aquello fuera una tontería, era la única que se parecía más a la personalidad de Liam.

Me giré para ver las dos casas restantes que se encontraban detrás de mí; cuando me di cuenta de que posiblemente llevaría más de 15 minutos absorta en mis pensamientos solo quedábamos en la calle Niall, el chofer  quién se estaba subiendo en la limusina para irse, y yo.

-¿Estás bien?- me dijo Niall suavemente al oído haciendo que volviera a tener esa sensación que tanto me gustaba.-Llevas un buen rato aquí parada sin responder a nada.
Me giré para ver sus preciosos ojos azules; y nos dimos la mano, entrelazando nuestros dedos.

-Carolina se ha ido con Zayn; no te preocupes por ella está mejor que nunca- me dijo acariciándome la mejilla.

-Losé y me alegro muchísimo por ella- respondí sonriendo.
Y, cuando la verja se cerró detrás de la limusina, nos envolvimos en un dulce beso. El primero de muchos que íbamos a disfrutar.


lunes, 3 de septiembre de 2012

Capítulo 12


CAPITULO  12

Al día siguiente nos reunimos con Carolina y sus padres, en la puerta del pasillo hacia el avión correspondiente. Tras volver a despedirnos y de nuevo repasar que lo llevábamos las dos todo; nos dirigimos al avión. Nos sentamos en nuestros asientos y después nos miramos, en silencio; cuando rompimos a reír y gritar hasta llorar de alegría.

-Lo hemos conseguido- dijimos al unísono sin parar de llorar.

-Gracias por llevarme contigo a Inglaterra- dijo ella.

-No, gracias a ti por venir; te quiero Caro.

-Te quiero Noelia- y nos envolvimos en un abrazo que terminó en más lágrimas de las que ya empapaban nuestros hombros.

El resto del viaje se nos hizo muy corto, porque como ya habíamos viajado antes, teníamos pensado el rato que tardaríamos tanto que, no nos creíamos que solo faltaran 10 minutos para llegar cuando acabó la película que habían puesto en la pequeña televisión de la zona del avión, donde nos encontrábamos.

-¿Has llamado a Niall cuando salíamos?- preguntó mi amiga mientras cogíamos nuestras mochilas de mano.

-Sí, justo antes de que tú llegaras- le respondí yo- me dijo que estarían esperándonos y que dentro de una semana empezamos la gira por América.

Cuando bajamos de la ondulada cabina; allí estaban ellos, tan radiantes como siempre, con sus preciosas sonrisas, con sus deslumbrantes ojos, con sus tirantes, americana, camisa, tatuajes y saltos al vernos aparecer. Fui corriendo hacia Niall, y le abracé cuando le iba a dar un beso en los labios; me di cuenta de que tendría que dejar de abrazarle ya que no me podía permitir ese beso en público. En ese momento me di cuenta de que no iba a ser tan fácil como yo pensaba.

Me aparté de él despacio, y le sonreí. Después continué abrazando a los demás. Cuando llegué al turno de Liam, el me susurró “te terminarás acostumbrando ya veras, hermanita pequeña”. Eso me dio fuerzas, y se lo agradecí, si que era mi hermano mayor.

Después abracé a Harry, y de nuevo al igual que le última vez que le abracé, sentí esa sensación de calor; que a la vez producía un escalofrío en mi cuerpo. Se acercó a mi más y me dijo al oído “te he echado de menos”. Le sonreí muy forzadamente, porque sabía que si Niall le había visto se iba a poner muy celoso.

Nos ayudaron a coger las maletas, y nos fuimos en dirección a la salida del aeropuerto. Cuando llegamos a la lujosa y enorme limusina en forma de todoterreno de los chicos, me senté al lado de Niall y dado que las ventanas eran oscuras y las puertas estaban cerradas, le fui a dar un cariñoso beso en la mejilla a mi novio, cuando él se apartó y señaló al chofer. 
En ese momento caí, si no podíamos ni mostrar nuestro afecto en el coche porque había personas que nos podían ver, ¿en qué momento no iba a ver gente alrededor de él? 

domingo, 26 de agosto de 2012

Capítulo11


CAPITULO 11

Sabíamos que nuestro amor tenía que ser secreto dado que, nos llevábamos dos años de edad, yo tenía 17 años y a él le faltaba poco para cumplir los 19. Y nuestros padres no nos iban a permitir estar juntos. Que él era famoso; con lo cual no queríamos que sus fans, al igual que yo lo hubiera hecho, sufrieran. Tampoco queríamos que todos los periódicos, revistas o noticias hablaran de nuestra relación porque la descubriría todo el mundo.

Con todo esto, solo se lo contamos a los chicos, quienes ya se lo imaginaban, y a Carolina, quien también nos necesitaba a nosotros para guardar su relación con Zayn, por los mismos motivos.

Pasaron algunas semanas en las que Caro, ellos y yo, ideábamos un plan para poder excusar que nos fuéramos de gira con ellos, sin que nadie sospechara nada. Llegamos a una solución. Los chicos habían organizado un concurso, en el que se preguntaban cosas sobre ellos, y las dos fans que más cosas supieran y contestaran mejor a sus preguntas, se irían con ellos de gira, con todo pagado y profesores que las siguieran impartiendo clases. Las últimas dos cosas fueron las más complicadas, porque ellos tuvieron que buscarnos un profesor, además de instalaciones un poco menos caras para que se pudieran permitir que nosotras estuviéramos allí. También, nos costó mucho a todos tener que mentir a las demás fans porque no había habido ningún concurso como tal; todo era inventado. Al principio Carolina y yo como fans, dijimos que a lo mejor sería buena idea que ellas no supieran nada y así no las dolería tanto, que era lo que nosotras hubiéramos querido estando en su lugar; pero Liam dijo que no podían permitirse mentir más de lo necesario.

Y cuando por fin, creíamos que ya había acabado el trabajo; un mes más tarde, tuvimos que reunir entre las dos a nuestros padres para decirles por qué no les habíamos pedido su autorización.

-Teníamos muchísimas ganas de ganar, y sabíamos que podíamos hacerlo; pero teníamos miedo de que nos lo impidierais- dije yo, casi llorando.

- Por favor no os enfadéis, solo somos adolescentes con muchas ganas de vivir nuestro sueño, estar con nuestros ídolos- dijo Carolina, en ese momento nos dimos la mano; sabíamos que después del susto que les habíamos dado con nuestra escapada a Londres, iba a ser muy difícil que nos dejaran, aunque esta vez fuera con su permiso.

-No creemos que tengáis la edad para ello..- dijo el padre de Carolina acompañado de la afirmación del mío.

-Pero, pensándolo bien, vais con gente que os protege y no se van a separar de vosotras- mi amiga y yo pensamos en que efectivamente nuestros novios no nos iban a dejar solas ni un momento, pero nuestras madres se referían a los guardaespaldas, ojala les pudiéramos decir la verdad- bueno además tenéis profesor así que no dejareis los estudios, ¿verdad?

Las dos asentimos y tras un momento de silencio, y  nuestra gran imprudencia de no controlar los sentimientos, y ponernos a llorar desconsoladamente, suplicando de rodillas; conseguimos que nos lo permitieran.

-Gracias de verdad, no sabéis lo felices que nos estáis haciendo- dijimos al unísono abrazando a nuestros padres. Y nuestras madres quienes también lloraban al vernos, hacernos tan maduras.

Una semana más tarde para organizar el vuelo, y las últimas cosas sencillas, que nos habíamos dejado sin hacer; yo ya estaba doblando las últimas camisetas para meter en mi inmensa maleta, la cual mi madre había llenado con todas las cosas que me pudieran hacer falta incluso en el momento menos pensado.

-Te voy a echar de menos- reconocí la voz mi hermano pequeño, en cuanto la oí salir de su pequeña boca; cuando me di la vuelta, ahí estaba apoyado en el marco de la gruesa puerta de madera de mi habitación.

-Oh, Samuel, no te voy a olvidar yo a ti tampoco; ven aquí- le dije con dulzura, y entonces se acercó y me dio un abrazo muy cariñoso, cosa que no era muy propia de él pero que yo le devolví con mucha dulzura, pensando por primera vez en lo que estaba dejando atrás.

Después, se fue corriendo a su habitación, y vino mi madre a mi habitación. La abracé fuerte, aunque las dos sabíamos que volvería, iba a ser después de algunos meses, y nunca nos habíamos separado tanto tiempo.

-Hija, prométeme que no vas a dejar de estudiar todos los días y que me llamaras al menos cada tres días, ¿vale?- dijo mientras nos envolvíamos en un abrazo- y ten mucho cuidado, por favor.

-Lo haré mamá, todo te lo prometo y gracias de verdad por dejarme vivir esto- la dije sonriendo, a la vez que lloraba, viendo la tristeza en su rostros, y unos segundos más tarde en sus lágrimas.





Capítulo 10


CAPITULO 10

Aterrizamos sin ningún problema, y a la hora prevista; nuestras familias nos estaban esperando en la salida del aeropuerto, hubo muchas lágrimas y abrazos durante por lo menos media hora; después todos nos fuimos a casa.

La semana siguiente en el instituto, todo el mundo me preguntaba qué me había pasado, así que supuse que mi madre había pensado llamar a todas las chicas de clase por si sabían algo de mí. Y en baloncesto, Carolina y yo nos reímos y lloramos de todo lo que habíamos pasado; y nos daba igual quién nos miraran raro, estábamos muy orgullosas de ser fans y entonces amigas, de esos increíbles chicos.

Tras unas dos largas semanas de rutina y, por mi lado tristeza al recordar a Niall, todo el mundo había olvidado lo que había ocurrido y las cosas volvían a ser igual.

Una tarde me quedé sola en casa; mis padres estaban trabajando y mi hermano se iba a quedar a dormir en casa de un amigo. Yo estaba relajada, y tumbada en mi cama leyendo un libro de amor, de hecho mis favoritos trataban de lo mismo.  

El caso, es que de repente, escuche el sonido de las ruedas de un coche, algo que me extrañó porque no pasaba prácticamente ningún coche a esas horas de la tarde; así que me acerqué a le enorme ventana de mi habitación, y vi que efectivamente había un choche negro y reluciente, aparcado en la puerta de mi casa, en frente del jardín. Vi que alguien bajaba del coche. Me quedé  sorprendida al ver que el pie que se osaba en aquella estrecha acera, llevaba como calzado unas deportivas típicas de un adolescente,unas supras. Aquello hizo que el vello de mis brazos se erizara. De repente una cabeza de pelo rubio muy particular, asomó por encima de la puerta del lujoso coche. Imposible. No podía ser, era una locura. Y así era, bajé corriendo las escaleras y abrí la puerta de la calle, muy asustada y emocionada. Entonces le vi. Era imposible, pero así era.

-¡Niall!- fui corriendo hacia él- dios mío, ¿pero qué estás haciendo aquí?- dije ya sin prácticamente aliento.

-He venido desde Inglaterra, por ti- vi como las lágrimas empezaban a caer por sus mejillas, y se las intenté secar, pero me daba miedo equivocarme otra vez.-Te necesito para vivir, he estado estas semanas intentando soportarlo, pero no puedo, es que te quiero muchísimo y te ruego que me perdones.

-Niall- dijo entremedias de un suspiro muy profundo, para calmar las ganas de llorar- yo, ¿me estás diciendo que-me interrumpió.

-¿Qué he venido hasta aquí solo para calmar mis ganas de morir al verte?  Si,- esa frase me dejó de piedra, era precioso, y yo le amaba.

-Eso es lo más bonito que alguien me haya dicho o hecho por mí, jamás- dije, y ya sin dudar acariciándole la mejilla. 

Entonces él se acercó a mi, y yo me mantuve quieta; me besó delicadamente, y después con más pasión y duración. Yo le cogí por detrás del cuello, y nos seguimos besando durante un buen rato.

Después, envió y dio tarde libre a su chofer, y nos fuimos dentro de casa. Una vez cerrada la puerta, nos miramos y nos volvimos a envolver en otro largo y apasionado beso. Poco a poco noté como él, iba tirando del tirante de mi camiseta fina y sencilla; se lo permití. Seguidamente mientras sin parar de besarnos, el me quietaba la camiseta, yo aprovechaba y le desabrochaba torpemente los botones de la suya.

Cuando ya estábamos los dos sin camiseta, dejamos un momento de besarnos, notando cada uno la respiración entrecortada del otro, nos susurramos unas palabras al oído, aunque no había nadie más en casa.

-Te amo Emily, y jamás dejare de hacerlo, te lo prometo mi amor- me susurró antes de besarme delicadamente en el cuello.

-Te amo Niall, siempre lo he hecho y siempre lo haré, te lo prometo- nos abrazamos notando el tacto de nuestras pieles tocándose.